El Comité para la Protección a los Periodistas (CPJ), organización que promueve la libertad de prensa, emitió una alerta internacional desde su sede en Nueva York, condenando los abusos y agresiones contra los periodistas bolivianos que fueron golpeados e insultados en los últimos días en el cumplimiento de su deber.
El CPJ es una organización sin fines de lucro fundada en 1981 que defiende la libertad de expresión y los derechos de los periodistas, y que estuvo en Bolivia el pasado año, cuando emitió un informe sobre las agresiones contra periodistas y el estado de la libertad de expresión.
“En Sucre —donde los manifestantes reclaman la reubicación de la ciudad como capital—, Aizar Raldes, fotógrafo de AFP, Ricardo Montero y Pablo Ortiz, fotógrafo y periodista del diario El Deber de Santa Cruz, y Adriana Gutiérrez y Pablo Tudela, reportera y camarógrafo de al estación nacional de televisión PAT, cubrían las protestas cuando fueron golpeados a puñetazos y patadas por la policía, según informó el matutino La Razón. Los periodistas, que se refugiaron en una casa vecina, no fueron heridos de consideración”, señala el informe.
Agrega que luego de la marcha oficialista del lunes en La Paz, “un grupo de manifestantes arrojó piedras contra las oficinas de Unitel en La Paz y se reunieron frente a las instalaciones de las estaciones privadas de televisión PAT y ATB, que pertenecen al grupo mediático español Prisa, y lanzaron amenazas e insultos, según la prensa local”.
El director del CPJ, Joel Simon, dijo: “Estamos alarmados por los recientes ataques contra la prensa en un momento en que los bolivianos necesitan permanecer informados sobre los cambios políticos cruciales que afectarán sus vidas. Instamos a las autoridades bolivianas a asegurar que los periodistas puedan trabajar libremente”. (Armando Morales Luján, corresponsal en Washington)