Un intento de 18 meses para persuadir a Irán que deje de enriquecer uranio fracasó ayer pese a la amenaza de nuevas sanciones de las Naciones Unidas.
Saeed Jalili, alto negociador nuclear iraní, buscó caracterizar sus conversaciones con Javier Solana, representante de la ONU, en un tono positivo, diciendo a la prensa que la reunión había sido “buena” y que ambas partes habían accedido a reunirse nuevamente el mes próximo.
Pero Solana pintó un cuadro diferente.
“Después de cinco horas de reuniones yo esperaba más, y por lo tanto estoy decepcionado”, afirmó. A diferencia que Jalili, insinuó que no se habían planeado nuevas reuniones y sólo dijo que los dos volverían a comunicarse telefónicamente el mes próximo y que sólo concertarían una reunión personal “si las circunstancias lo permitieren”.
La reunión había sido considerada una última oportunidad para que Irán cediera ante las presiones. Londres, AP