Brayan Vicente, el niño violado y luego asesinado en Cochabamba, ya descansa en paz. Fue enterrado ayer en el Cementerio General, en medio de llanto, dolor por la pérdida y reclamos a las autoridades. Sus seres queridos le dieron el último adiós con lágrimas en los ojos, su tía abuela, Ricarda Vicente, pidió justicia. “Lo crié con sacrificio y lo mataron, quiero justicia”, exclamó.
Alegre, travieso y buen estudiante, así calificaron a Johnny Brayan, quien con sólo nueve años murió a consecuencia de nueve puñaladas, con signos de abuso sexual. Fue encontrado el lunes 26 en la zona de la Coronilla.
Al funeral asistieron sus compañeros de colegio, aseguraron que Johnny Brayan era un niño muy querido por todos, “con los mayores se llevaba bien”, afirmó una de sus compañeras, quien dijo ser su amiga “era muy bueno”.
Sus profesores y padrino de bautizo, desmintieron cualquier versión que indicara a Brayan como niño de la calle, “el chango no era polilla, no tocaba zampoña en los micros, de la escuela salía y ayudaba a su tía abuela, vendían los dos porque era huérfano, no conocía la Coronilla y alguien lo llevo allí”, relató su padrino.
La Policía aún no tiene indicios del autor, los operativos realizados en la Colina de San Sebastián no lograron resultados.
Fueron críticos con las autoridades de Cochabamba por la inseguridad que existe en la ciudad, “nuestros hijos ya no están seguros, cualquiera puede ser asesinado”, gritaron y anunciaron una marcha para los próximos días. Redacción Cochabamba