Una muchacha de 17 años, madre de un niño de uno y medio, será presentada ante un juez cautelar acusada después de provocarle la muerte a su bebé.
“Sólo le tapé la boca porque lloraba mucho, no quería matarlo”, confesó entre sollozos.
El hecho ocurrió la madrugada de ayer en un domicilio del barrio Magisterio, zona de Los Lotes. En esa casa, M.M.G. alquilaba una habitación.
En su declaración ante el fiscal Jorge Fernández, contó que estaba desesperada porque su marido la abandonó y no tenía dinero para mantener a su hijo, pero aún no tenía trabajo. Dijo que el día del hecho el chico estaba llorón y que eso la hizo deprimir. “Después que le tapé la boca no lloró más, después suspiró y yo seguí durmiendo”, relató.
Luego de media hora se dio cuenta de que el chico no se movía. Lo alzó y lo llevó hasta un centro asistencial de la zona, donde los médicos le dijeron que su hijo estaba muerto. Tras la autopsia del cadáver, el forense Rafael Vargas informó que el niño murió asfixiado y que por las escoriaciones que tenía en su cuello, no se descarta que lo estrangularon. Santa Cruz, El Nuevo Día