El Hogar Virgen de Fátima espera ayuda Son niños cuyos padres los abandonaron. Los bebés de cero meses a tres años forman la población más numerosa. Al momento hay 20 niños que aguardan la adopción o ser transferidos a otra institución de cobijo.
UNA SALA DE COLORES PARA LOS BEBÉS • 11 infantes de tres a ocho meses permanecen y juegan en una sala, que a la vez es su dormitorio, a los costados de la misma yacen 11 cunas.
Cuatro salas y cinco viviendas, dentro de un espacio de cerca de mil metros cuadrados, son el refugio de 118 niños que fueron abandonados por sus padres. Allí los reciben con cariño y paciencia y crecen rodeados de una numerosa familia, en un ambiente de paz y tranquilidad.
“La cobertura es para 100 niños, pero ahora tenemos 118”, comenta Guillermina Blanco, administradora de la institución.
“El hogar se fundó en 1968 en lo que ahora es el Instituto Félix Méndez Arcos, unos años después se trasladó a Villa Fátima y el año 1975 se mudó a Obrajes. Aquí fue donde se especificó la población que albergaría, que es de cero a seis años”, indica.
Los bebés de cero meses a tres años son la población que predomina. “Tenemos 40 niños de cero meses a los tres años, el resto es de edad superior a ésta, aunque el hogar alberga niños hasta los seis años. También tenemos de ocho y 12 años porque hay casos de hermanos mayores, y por ley no se los puede separar”.
Por lo general, los niños que llegan al hogar son derivados de las Defensorías de la Niñez, “también son abandonados en los hospitales, pero ellos (los nosocomios) ya coordinan en las Defensorías, también los traen las Brigadas de Protección (a la Familia) cuando son casos de extravío o son abandonados en las calles, y nosotros los acogemos a partir de ese momento”.
Según Blanco, en el hogar se trabaja con dos sistemas de atención. “Tenemos el sistema de salas, que consiste en cuatro ambientes que albergan a niños de cero a tres años”. En cada sala, los juguetes y las cunas generan un ambiente cálido que las educadoras y voluntarias también se ocupan de preservar.
“Se los separa por edades y la atención es diferente en cada sala, aunque en las cuatro se enfatiza en el cuidado permanente como es el aseo, cambio de pañales, la alimentación en sus horarios y el reporte al área de salud en casos de enfermedad”.
El otro sistema es el de las viviendas, de cinco ambientes cada una, donde viven alrededor de 16 niños, varones y mujeres, a partir de los tres años. “Las casitas se las reconoce por los colores, una es verde, otra lila y en todas hay dormitorios, una sala, cocina y baño. Allá, los niños también son cuidados por dos educadoras”, indicó Blanco.
“Todos los días, realizan el aseo antes del desayuno, de lunes a viernes van a la escuela, pues dentro del hogar tenemos los niveles preescolar, sala de transición, prekinder y kinder, y a partir de los seis años el niño va a la escuela de la comunidad”.
Los que tienen más de seis años asisten a las unidades educativas Luxemburgo y Juan Herschel, en la calle 11 de Obrajes.
“Una educadora los lleva y otra los recoge, luego comparten el almuerzo”. Las papillas para los bebés o el arroz con ensalada y un asado de res o de hígado son las comidas que recomienda la nutricionista para los niños mayores de dos años. Luego del almuerzo realizan las tareas, mientras que los más pequeños están en actividades recreativas junto al voluntariado, que colabora con talleres de pintura, juegos de estimulación o deporte.
Según Blanco, en total son 40 las personas que trabajan en el hogar; 22 de ellas son educadoras y el resto conforma un equipo multidisciplinario que está compuesto por trabajadores sociales, enfermeras, una pediatra, un fisioterapeuta, una sicóloga y el resto colabora con la administración y la cocina.
De acuerdo con los informes, Blanco explicó que aproximadamente 20 niños esperan ser adoptados, pasar a familias sustitutas o bien ser transferidos a hogares estables. “Este año no hemos tenido muchas adopciones”, lamentó la administradora.
Pañales, leche y ropa son los artículos que más se necesitan en el hogar. “Nos vienen a preguntar qué necesitamos y sobre todo es la leche NAN, pues al día se emplean cuatro latas de leche porque los bebés la consumen constantemente. También necesitamos pañales desechables y algo de ropa”. Blanco dijo que además requieren ayuda con la plomería y electricidad en algunos ambientes de las viviendas.
“Necesitamos, sobre todo, la leche NAN; al día se emplean cuatro latas. También precisamos pañales y algo de ropa”. (Guillermina Blanco)