La Renga, sin área VIP El grupo de rock que no acepta auspiciadores, que no vende imagen sino su música, que detesta que en sus conciertos se separe a la gente por lo que paga, llega a Santa Cruz.
El reciente 17 de noviembre, La Renga, banda argentina de rock, tocó ante más de 100.000 espectadores en el Autódromo de Buenos Aires. Con las energías recargadas por semejante recibimiento, los responsables de ´Bailando en una pata´ o ´Insoportablemente vivo´ se aprestan a arribar a Bolivia. El 8 de diciembre, Gustavo Chizzo Nápoli (voz, guitarra y composición), Gabriel Tete Iglesias (bajo), su hermano Jorge Tanque (batería), Gabriel Chiflo Sánchez (trompeta y saxo) y Manuel Manu Varela (saxo, armónica y guitarra rítmica) actuarán en Santa Cruz de la Sierra.
La banda nacida en un barrio bonaerense en 1988 ha hecho una carrera ascendente y ha marcado su postura no sólo frente a la música sino ante el negocio que ésta implica. Por ejemplo, La Renga no actúa en megaeventos comerciales, no acepta auspiciadores (sponsors), exige a las disqueras utilidades mayores de las que éstas reconocen a los artistas y, en los conciertos, fija un solo precio para las entradas. De esta forma, según explica Gabriel Feldman, el productor que los trae al país, el grupo garantiza una democracia entre sus seguidores. Si se los quiere escuchar y ver, pues lo harán entremezclados, sin jerarquías de dinero. Todos pagarán Bs 75 (10 dólares).
El concierto del día 8, en Sonilum, comenzará a las 20.00. Habrá teloneros, como el local Track, y a las 22.00 hará su ingreso La Renga que, como dice su polémico ´Blues de Bolivia´, llega para compartir poesías, historias y geografía.
Feldman es el empresario que acaba de traer al bailarín argentino Julio Bocca a Santa Cruz. ´Se vendieron todas las entradas de 750 bolivianos´, comenta. Para fin de año, prevé la llegada de grupos como Vilma Palma y otros que aún debe confirmar.
¿Por qué no a La Paz? Los conflictos hacen muy difícil planificar la presentación de espectáculos internacionales, comenta. Y también pesa el hecho de que no es fácil vender entradas cuyo precio sea mayor a 200 bolivianos. No es el caso del concierto masivo de La Renga que, como ya se ha dicho, costará menos de 100. Aquí sí tiene que ver el clima inestable que se vive en el país y que hace de la sede de gobierno un lugar imprevisible.
Sin embargo, los fanáticos del rock de todo el país pueden acudir a la capital cruceña, pues las entradas están a la venta en distintas ciudades. ´Pero no sólo esperamos público de Bolivia´, dice Feldman. Hay pedidos del norte de Argentina, de Perú y Paraguay, donde el grupo pega muy fuerte. Un logro que no ha dependido de la publicidad, de los premios, sino del boca a boca. Así es como La Renga dio el salto de los clubes de barrio a los grandes estadios y otros escenarios.
El fenómeno mostró su arrastre en el último concierto, en Buenos Aires. Al respeto, la revista Rolling Stone en español recogió el comentario de Yamila Trautman: ´La Renga logró protagonizar uno de los recitales más ambiciosos y magnánimos del rock argentino. Saltando y cantando uniformemente a su alrededor, como un huracán sin ojos, la reunión de todos los mismos de siempre en un mismo momento y lugar dejó bien en claro que este monstruo musical sigue creciendo; y no para´.
Conocida es la renuencia de los integrantes de la banda a conceder entrevistas o asistir a espectáculos, como el Festival de Cosquín cuya invitación no aceptaron, pero sí una de las Madres de Plaza de Mayo. ´Si es un festival, tiene que haber una causa, un porqué... No nos gusta ir tocar por una marca de cerveza´, explicaban el 2002, año en el que lograron reunir a más de 70.000 personas en el estadio de River y lanzar un disco con tres temas, llamado Documento único.
En busca de sentido
Lo del sentido se aplica también a las canciones. Chizzo, el compositor, argumenta: ´En sí mis letras son combativas, no hablando de política. Hablan del espíritu, del sentimiento, de la libertad, de rescatar la esencia de lo humano´. A la pregunta de si ése es su compromiso como letrista, dice: ´Totalmente. Armar a la gente, prepararla como un guerrero en la vida cotidiana, no necesariamente desde un partido político´ (Clarín, 2002).
La discografía del trío —porque en esencia eso son, si bien tienen otros dos músicos que les secundan— es ya extensa. Diez placas que en orden cronológico son: Esquivando charcos (1991) —donde está el Blues de Bolivia que les valió un escandalete por considerarse al tema como una apología del delito—, A dónde me lleva la vida (1994), Bailando en una pata (1995), Despedazado por mil partes (1996), La Renga (1998), La esquina del infinito (1999), Insoportablemente vivo (2001), Documento único (2002), Detonador de sueños (2003) y Truenotierra (2006).
Este último álbum contiene material inédito. Dividido en dos discos, el primero tiene 12 canciones y el segundo cinco instrumentales (Alunizado al unísono, Sustancia entre las plantas, Truenotierra, Anaximandro y Neuronas abrazadas).
Del primer CD, los fanáticos piden escuchar especialmente Oscuro diamante, tema que habla de buscar vida en algún lugar ´al reparo del mundo sin brillo que hoy en el cosmos de la mente se hizo estrella opaca´. Dónde ir: ´tal vez seamos fugitivos de donde nadie escapa´.
La Renga fue nominado a los premios Grammy Latinos de este año en dos categorías: Mejor Álbum de Rock Vocal Dúo o Grupo, por Truenotierra, y Mejor Canción Rock, con el tema Oscuro diamante. No ganaron, con lo que tranquilizaron a alguno de sus seguidores que alarmado se había preguntado, ¿qué hacen ahí, si esos premios son para el mejor marketing comercial?
La pasión lleva también a vigilar las publicaciones de rock, como Rolling Stone, que despertó la ira de un lector por su lista de Mejores 100 discos de Rock Argentino: ´¡Cómo no aparece La Renga, el grupo más grozo del rock nacional del último tiempo!
ENTRADAS A LA VENTA Fuera de Santa Cruz:
En La Paz • Radio Stereo 97 de av. Héctor Ormachea N° 5671, entre las calles 10 y 11 de Obrajes
En Cochabamba • Kefren (av. América N° 210 y Villarroel. Galeria Musical Junior (plaza principal, acera norte).
En Sucre • Radio La Bruja (plaza 25 de mayo N° 35).
Este tema del 2003 causó una gran polémica y hasta un lío diplomático. Lo que impidió reparar en la poesía se la canción.
Cocaína, cocaína, ya me voy para Bolivia. Cocaína, marihuana, me espera una boliviana.
Cuando vaya pa\' Bolivia por las calles voy a andar, quizás entre en un cine y después entre en un bar. Seré amable con la gente, les daré mi corazón, y a cada fiesta que me inviten, les cantaré mi canción.
Cocaína, cocaína, ya me voy...
Y no sé para qué voy si no tengo ningún pariente, pero es siempre conveniente conocer otros países, sobre todo cuando dicen que está en vías de desarrollo, entonces yo le brindo mi apoyo entonando mi canción. Cocaína, cocaína, ya me voy... Y cuando esté por ahí voy a ir a un Centro Cultural a informarme de su estatus y su histórico pasar. Compartiremos poesías, historias y geografías, ellos me hablarán de su patria, yo les hablaré de la mía.
Cocaína, cocaína, ya me voy...
Cuando vuelva de Bolivia, traeré pa\' mis hermanos una bolsa, una bolsa así grandota de regalo.
Cocaína, cocaína, ya me voy...
Cocaína, cocaína, me corre la policía, cocaína, marihuana, por traficante voy en cana. Cocaína, cocaína, se la queda la policía, cocaína, marihuana, prenden fuego y no queman nada.
En la boca del lobo (2006) Perdido en el deseo,
Latiendo en un polvo de emoción. El motor que ruge en mi cabeza, Nos lleva a la boca del lobo. Va tu pelo enredado en estrellas Y la ciega sombra alrededor Contra el filósofo rozar de los dientes. En un aullido de velocidad. Nada nos detiene, algo nos contiene Nos lleva en sus venas, algo nos desea, Quizá me ha gustado, haberme extraviado. ¿Dónde hemos entrado, quien nos ha tragado? Siento el frío aferrado en tus uñas Y la niebla borra la orilla ¿Cómo se siente la tiniebla, como es la boca del lobo? Y si quiere nos traga para siempre, Soy el sueño de su voracidad. Pero en tu mano señala que el día Viene por delante y ya sin más Nada nos detiene, algo nos contiene Nos lleva en sus venas, algo nos desea, Quizá me ha gustado, haberme extraviado. ¿Dónde hemos entrado, quien nos ha tragado?