La Unión Juvenil Cruceñista Es el brazo gestor del Comité Cívico pro Santa Cruz. Defienden las autonomías departamentales.
El Pacto de Unidad Es la base del MAS y su principal gestor de las movilizaciones callejeras. No permitirán que se detenga el cambio.
Los riesgos El analista político Carlos Cordero dice que estas organizaciones pueden pasar a convertirse en grupos paramilitares.
Espontáneos Hay otros sectores que se preparan para demandas concretas, aunque mantienen su base de organización.
Para defender sus ideas en las calles, tanto el Gobierno como el Comité Cívico pro Santa Cruz, principal opositor al gobierno de Evo Morales, cuentan con estructuras organizadas para defender sus intereses en las calles.
En el caso del Comité Cívico pro Santa Cruz, que lidera las principales acciones en contra de la política gubernamental y que tiene como bandera de lucha la autonomía departamental, su brazo gestor es la Unión Juvenil Cruceñista, una organización que aglutina a unas 35 mil personas y que se encarga de ejecutar las movilizaciones de la región.
Esa organización incluso cuenta con un equipo de inteligencia que mantiene vigilados, según asegura su presidente, David Sejas, a los venezolanos y cubanos que están en Santa Cruz trabajando en diversos programas del Gobierno nacional.
Tiene, además, redes en los barrios y provincias cruceñas y trabaja en la capacitación de estudiantes para que defiendan los intereses de esta región.
Su principal bandera de lucha es la autonomía regional y —tras los últimos acontecimientos— la libertad y la democracia, que creen que están siendo avasalladas por el gobierno de Evo Morales.
Los jóvenes de la Unión son los que encabezan las movilizaciones en Santa Cruz y en los paros departamentales se encargan de que las medidas se cumplan como estaban planificadas. Sejas aseguró que no utilizan la violencia para hacer acatar las protestas, “pero se persuade porque los beneficios son para la región”.
Además trabaja su equipo de inteligencia, pues según el dirigente se detectó que hay grupos infiltrados, dirigidos por líderes masistas, para provocar desmanes en las manifestaciones.
El presidente de la Unión Juvenil Cruceñista dice que esta organización tiene una estructura grande, incluso para apoyar a otras regiones “que son avasalladas”, como ocurrió en Sucre.
A esa ciudad, la Unión Juvenil envió a un grupo de inteligencia para proteger a los universitarios.
En la otra vereda, el oficialista Movimiento al Socialismo (MAS) tiene como base de su lucha en las calles a cinco sectores sociales: colonizadores, campesinos, indígenas del oriente y de las tierras bajas, además de mujeres campesinas, que conforman el Pacto de Unidad.
Su estructura es fundamentalmente sindical y su objetivo es garantizar la continuidad del proceso de cambio que, aseguran, se inició con la llegada de Evo Morales al Gobierno.
Ahora, su lucha prioritaria es la defensa de la Constituyente para que entregue el nuevo texto constitucional hasta el 14 de diciembre, en el que esperan ver reflejadas sus demandas.
El analista Carlos Cordero advirtió que la conformación entre estos grupos es peligrosa, ya que podrían pasar a constituirse en organizaciones irregulares.
“Esto preocupa porque de estas formas de organización puede ya pasarse a grupos armados, paramilitares, y estas son organizaciones que están dispuestas a defender las y atacar las ideas con armas, no solamente con violencia, sino con un acto de vida o muerte”.
Según Cordero, por ahora “la actividad principal que tienen estos grupos no es la política o la de ser grupos de choque permanente. Por ejemplo, en el caso de los ponchos rojos su principal actividad es ser campesinos, no son una fuerza armada permanente”.
Un apoyo importante que tiene el MAS son también las organizaciones de El Alto y los ponchos rojos. Sin embargo, éstos se diferencian porque se levantan por demandas principalmente sectoriales, como ocurrió con Chuquisaca en el caso de su pedido de capitalidad.
“De estas formas de organización puede pasarse a organizaciones paramilitares que defiendan sus ideas con las armas, no sólo con violencia, sino con la vida”.