“En Chile aceptan hablar del mar” Antonio Leal, diputado chileno especialista en temas políticos y energéticos, dice que las condiciones para hablar del mar mejoraron en Chile y en Bolivia.
El clima de opinión pública mejora en Chile para abordar la demanda marítima boliviana, pero no hay que hacerse falsas expectativas porque Bolivia no está ante una solución inmediata. En ese contexto, Chile se apresta a recibir gas de otros continentes, lo que no saca a Bolivia del juego, aunque destierra la hipótesis del gas por mar. Esas y otras afirmaciones corresponden al diputado oficialista de Chile Antonio Leal, quien estuvo el fin de semana en La Paz, donde se reunió con autoridades y líderes locales.
Leal fue presidente de la Cámara de Diputados de Chile hasta marzo de este año, es miembro del Partido por la Democracia y militante de la integración sudamericana. El sábado concedió una entrevista a La Razón en el café La Terraza.
¿La situación política de Bolivia reviste preocupación para países vecinos como Chile? El cuadro interno boliviano no ha repercutido en las relaciones con Chile y con otros países latinoamericanos. Todos miramos con interés y con preocupación lo que sucede en Bolivia, pero yo he escuchado a diversos sectores hablar de diálogo porque ha costado recuperar la democracia en América Latina y todos los actores debemos hacer un esfuerzo para hacer funcionar las instituciones. El cambio de nuestras sociedades tiene que ir de la mano de la preservación de los derechos humanos, las garantías de las constituciones y del Estado de Derecho.
¿La agenda de 13 puntos no se verá afectada? Si miramos la historia reciente, este es tal vez el periodo más fecundo de relaciones bilaterales, independientemente de lo que ocurra en Chile o en Bolivia. Creo que hubo una enorme voluntad de ambos gobiernos para construir una agenda que incorpora todos los puntos, sin restricciones. Es la primera vez que ocurre. Cada uno de estos puntos están concatenados, es difícil hablar de mar sin hacerlo del libre tránsito en Iquique, del arancel cero, del proceso de integración, del comercio, la economía y las fronteras.
¿El hecho de que los puntos estén entrelazados no retrasa la agenda, puesto que en el tema mar no hay avances? Creo que el tema mar tiene avances porque hoy, a diferencia de lo que ocurría en los años 90, hay una mayor comprensión sea en Bolivia, el hecho de que existan tratados, un marco jurídico, de que no es un tema fácil de resolver para Chile, hay una madurez de opinión pública y una disponibilidad para enfrentar el tema en Chile, que es mayor. Por tanto, se ha ido acumulando un sentimiento de opinión pública, hay instituciones que ven con ojos distintos este tema, el hecho de que haya sido puesto en la agenda y que se reconozca el derecho de Bolivia a plantearlo como un asunto de debate muestra que es un tema que está en discusión y que nosotros aceptamos que esté en discusión. Yo particularmente soy partidario de resolver este tema, de avanzar hacia una solución de la reivindicación marítima de Bolivia sin dañar la soberanía de Chile. Para que esto ocurra, mientras más integración haya, es más fácil resolverlo. Creo que en este tema hay avances, más lentos que lo que la expectativa boliviana tiene, pero hay avances y hay voluntad política de la presidenta Bachelet de tratar este tema en el contexto del conjunto de temas que estamos hablando. Por ejemplo, creemos que es legítima la posición boliviana de que se habilite el puerto de Iquique, vamos a tomar los recaudos para que no se no afecte la zona franca de Iquique, pero es legítimo y lo vamos a habilitar para productos de importación y exportación.
¿Qué implica hablar del tema sin tocar la soberanía? Este es un tema que hay que dejar que lo traten quienes están encargados de la discusión bilateral, mientras este tema sea menos de agenda comunicacional más vamos a poder avanzar porque menores suspicacias vamos a tener.
¿Cree que debería resolverse en los gobiernos de Morales y Bachelet? No es fácil decirlo, a ambos gobiernos les queda relativamente poco tiempo, el de Bachelet es un gobierno de cuatro años, pero estamos hablando de una política de Estado, por lo tanto no debería depender de los gobiernos.
Cuando Choquehuanca dijo que estábamos cerca del mar, usted aseguró que no había negociación ni planteamiento. ¿Eso cambió ahora? Choquehuanca hizo una declaración que posteriormente él mismo revisó. Creo que en eso hay que ser cuidadoso, pero creo que la Cancillería boliviana lo ha sido posteriormente porque no hay que crear falsas expectativas ni en Chile ni en Bolivia porque estamos hablando de disponibilidad de construir una salida al tema marítimo sin dañar la soberanía de Chile. Esa es mi posición, creo que esta postura existe en la concertación y también en sectores de la alianza.
¿Ahora ya se puede decir que hay negociación y propuesta? Es un tema que le toca responder a quienes están en la negociación, pero no estamos ante una solución inmediata como apareció, era como cubrir los 13 puntos de una expectativa sobredimensionada.
Usted habla con mucho entusiasmo del descubrimiento petrolero en Brasil. ¿Chile quiere importar ese petróleo? Creo que para América Latina estas son noticias sorprendentes. Pero, además, yo creo en la posibilidad de los acuerdos de conexión eléctrica, como creo en la posibilidad de un circuito energético de generación de energía eléctrica en los países andinos. Si Brasil se fortalece eso es más fácil.
¿Esos proyectos energéticos no excluyen a Bolivia? Claro que no, todo eso es posible. Creo que tenemos una enorme perspectiva.
En el futuro inmediato, ¿cuáles son las fuentes de provisión de gas para Chile? Desde la mitad de los 90 ha encarado una diversificación de su matriz de generación. Parte de eso fueron los acuerdos de compra de gas con Argentina, pero se está terminando el rol de Argentina en la provisión de gas. Frente a ello, Chile ha debido afrontar medidas. En la práctica, las empresas de Chile reemplazaron el gas argentino por petróleo, por gas, por diesel y en algunos casos por carbón, que produce más contaminación. Por eso estamos estudiando el tema de grandes centrales hidroeléctricas en Aysén, donde existe una fuerte controversia con los ambientalistas. En lo más inmediato, estamos terminando la construcción de la planta de regasificación de Quintero (Valparaíso), donde se traerá gas licuado de cualquier parte del mundo, se lo regasificará y servirá para la generación eléctrica como para distribuirlo en los hogares. Esto va a estar listo a fines del 2008, vamos a poder reemplazar con esa planta casi todo el gas que recibíamos de Argentina, además estamos instalando una planta en Mejillones.
¿Todo esto saca a Bolivia del juego? Creo que termina con una consigna que ha sido equivocada: gas por mar. Nosotros vamos a seguir interesados en la integración gasífera con Bolivia, porque podemos recibir gas, pero podemos entregar a Bolivia otros recursos, podemos recibir gas y podemos entregar energía eléctrica. Pueden instalarse empresas de capitales bolivianos para generar energía eléctrica en Chile, así ganan de la exportación de gas y de la producción de energía eléctrica. Pero no es una condición respecto a otro tema.
“ Estamos hablando de construir una salida al tema marítimo sin dañar la soberanía de Chile ”