Las potencialidades que se le abrirían a Bolivia, con su participación en la alianza que propone Chile, pueden ser múltiples. Al tener la posibilidad de contar con un espacio seguro en los mercados asiáticos, se produciría un gran despertar para la producción nacional.
El Gobierno de Chile ha formalizado su propuesta para constituir una alianza exportadora con Bolivia, Argentina y Perú, en una reunión efectuada la semana pasada en Iquique. Contó con la impresionante concurrencia de 250 empresarios de los cuatro países y la asistencia de 35 grandes compradores de China, Japón, Corea del Sur, Hong Kong, Taiwán, Singapur, Malasia, Tailandia, Vietnam, Australia y Nueva Zelanda.
Con anterioridad, dos importantes autoridades chilenas visitaron La Paz para auscultar la acogida que tendría en Bolivia su iniciativa. La razón de la propuesta reside en el hecho de que Chile tiene acuerdos comerciales con esos países del Lejano Oriente, pero no siempre cuenta con la suficiente oferta exportable. En cambio, si los empresarios de los cuatro países se asocian, podrían llenar los barcos con su producción exportable.
Un grupo de periodistas de Perú, Argentina y Bolivia —entre éstos de La Razón— cubrió el desarrollo de la reunión. Las autoridades chilenas prevén que la misma tendrá su réplica próximamente. Entre tanto, les hizo conocer cuatro de los principales puertos que tiene Chile al norte de su territorio, por los cuales salen las mercaderías al Asia, navegando el océano Pacífico.
En la Macro Rueda de Negocios que hubo en la reunión de Iquique se inscribieron iniciativas relacionadas con productos forestales, nueces, muebles, textiles e incluso cueros de lagarto. Más adelante se podrían aumentar en la canasta exportable varios otros productos, según las autoridades chilenas.
Chile tiene una amplia apertura comercial, cuenta con casi 60 acuerdos y 18 tratados de tal carácter. Sus exportaciones al Asia-Pacífico llegan a 16.000 millones de dólares, lo que representa aproximadamente el 30% de sus ventas totales al exterior. La directora de Pro Chile, Alicia Frohmann, destacó que “la apertura y liberalización de mercados, así como los tratados comerciales, han sido excelente negocio para Chile”.
La prueba de ello es que desde 1990 sus exportaciones crecieron en el 600%, para este año se estima que alcanzarían a 67 mil millones de dólares. En este lapso, la pobreza en Chile se redujo del 40% al 13%. A la vez, las exportaciones bolivianas apenas son superiores a los 4 mil millones de dólares, más como efecto del alza de precios en los mercados externos que por mayor producción.
En concepto de la directora de Pro Chile, es importante “incentivar las alianzas empresariales con nuestros socios y vecinos para satisfacer la demanda y consolidar el acceso a los grandes mercados asiáticos, que reúnen a más de la mitad de la población del mundo”.
Las potencialidades que se le abrirían a Bolivia, con su participación en la alianza que propone Chile, pueden ser múltiples. Al tener la posibilidad de contar con un espacio seguro en los mercados asiáticos, se produciría un gran despertar para la producción nacional.
No habría que perder tiempo en mayores consideraciones, ellas deben estar adelantadas por la circunstancia que Chile envió con anterioridad a dos de sus autoridades, como queda dicho, para invitar a Bolivia a integrar la alianza que postula el Gobierno de Santiago. No hay casi nada que negociar, simplemente cabe apalancar la producción.