El Presidente Lula da Silva ha dicho enfáticamente que sí. Esa sobre-expresión de alegría es comprensible, O país mais grande do mundo, estaba bastante venido a menos, justamente en su entorno inmediato.
La sobre-expresión fue lanzada en su país al repetir el anuncio de confirmación de grandes descubrimientos petroleros en la plataforma continental, que hiciera el pasado 10 de noviembre en Santiago de Chile. En cierto modo no era para menos, después de 20 años de búsqueda en el mar, rompiendo todos los records de profundidad de agua y 5.000 metros debajo del fondo del mar, ha descubierto una nueva comarca petrolera que hasta la fecha le duplica sus reservas de petróleo, colocando al Brasil como décimo en el ranking de reservas de petróleo y segundo en Sud América en reservas de gas.
Pero hay mucho más. Brasil, con la certeza que de importador se convertirá en exportador de 1.5 a 2 millones de barriles diarios de petróleo, acaba de comprar en Japón una refinería de 100.000 bpd y otra en EE. UU. de N. A.
Pero ahí no termina. Parece que el gigante, favorecido por los dioses, ha caído presa del espíritu navideño. Petrobrás acaba de comprar la compañía Suzano Petroquímica y está en el proceso de adquirir posición accionista mayoritaria en Braskem, la empresa más grande de polietileno de Latinoamérica. Como sabemos todos, está en el proceso de adquirir parte del contrato de Total en Itaú y así estar operando los 3 grandes mega campos de Tarija. Como saben pocos, está también negociando el asociarse con Total en las áreas que la empresa francesa acaba de obtener en el Estrecho de Magallanes en Chile.
Finalmente, por el momento, está concluyendo las tratativas para adquirir todos los activos de Exxon en Argentina. Está operación implica ser dueño de más de 200 estaciones de servicio. Era de esperarse, Petrobrás no pudo disimular su disgusto al quedar fuera de la refinación en Bolivia y con pena retiró sus colores amarillo y verde de las estaciones de servicio. Se resistía a creer que de un plumazo se deje de producir y comercializar aceites Lubrax. Tan prestigiosos que se han ganado su lugar en los circuitos de Formula I. En eso de Lubrax, yo los acompaño, será difícil encontrar alguna compañía que publique una Magnífica tan estupenda y tan ligera de ropa, como lo hacía Lubrax en su calendario.
Pero continuemos. La alegría del Presidente Lula da Silva debe ir mucho más allá que las adquisiciones de Petrobrás. En varias ocasiones, en su país, se le había enrostrado que Brasil había perdido liderazgo en el continente y cedido espacio al Presidente Chávez.
La derrota de Chávez del domingo, sumada al hecho que Brasil se convierta en unos años más en una potencia petrolera por los descubrimientos y las adquisiciones detalladas anteriormente, le recortan imagen y juego en el tablero de ajedrez geopolítico del continente al líder bolivariano. Aunque ninguna autoridad brasileña lo admita, también ninguna de ellas podrá borrar de su cara esa expresión del gato que se comió el canario, y todos ellos para su interior deben concordar en que Dios es brasileiro.
El presidente Chávez, después de escuchar el anuncio del presidente brasileño en Santiago, sobre los descubrimientos, casi con sorna le planteó que Brasil podría ingresar a la OPEP. No creo que sea posible. Los estatutos de OPEP indican que pueden formar parte de la organización países del tercer mundo, cuyo mayor ingreso nacional es la exportación de petróleo. Brasil está fuera de esa clasificación, Bolivia podría, si hubiera una OPEP del gas, organización que no se ha podido establecer.
Bueno, si no hay mayores disturbios, el Presidente Lula da Silva y su comitiva, todos ellos favoritos de los dioses, estarán en Bolivia el 17 de Diciembre para retomar el agenda energético. Bolivia capituló ante Brasil al ir a pedir inversiones de Petrobrás. Esperemos que los dioses se acuerden de nosotros en esas negociaciones.