Ahora que las inversiones (en hidrocarburos) podrían crecer hasta recuperar su ritmo anterior, Bolivia vuelve a atraer la atención de los países vecinos, como queda de manifiesto con la visita de los presidentes de dos países interesados en el gas boliviano.
La visita al país de Luiz Inácio “Lula” da Silva y Michelle Bachelet, presidentes de Brasil y Chile, respectivamente, confirma que en la región existe aún interés en comprar el gas natural boliviano. Ese interés había dejado de ser tan evidente en los meses que siguieron a la anulación de los contratos con las empresas petroleras y la firma de los nuevos.
El gas boliviano llega a Brasil desde 1999 y por momentos llega a Chile a través de los ductos argentinos, como es admitido cada vez con más franqueza por las autoridades de los tres países involucrados en la operación. Pero desde mayo del 2006, cuando el presidente Evo Morales inició el complejo proceso de reformulación de los contratos con las petroleras, la producción del gas boliviano se hizo insuficiente debido a una caída pronunciada de las inversiones petroleras.
Esa crisis de inversiones obligó a que Bolivia interrumpa el compromiso de venta de gas natural a Cuiabá (Brasil) y reduzca el volumen de gas que debía enviar a Argentina, además de provocar un racionamiento en la provisión a empresas radicadas en El Alto. Ahora que las inversiones podrían crecer hasta recuperar su ritmo anterior, Bolivia vuelve a atraer la atención de los países vecinos, como queda claramente de manifiesto con la visita de los presidentes de dos países interesados en el gas boliviano. Sólo falta un actor regional, que es Argentina, el primer país vecino que recibió el gas boliviano desde 1972 pero que no participa en esta cita.
De todos modos, las exportaciones de gas a Argentina deberán normalizarse lo antes posible, según dicen las autoridades nacionales, aunque ellas mismas habían dicho que ese país está tercero en la lista de las prioridades de las exportaciones bolivianas del hidrocarburo.
Lo cierto es que son tres los países vecinos interesados en recibir el gas natural boliviano. Dos de esos vecinos, Argentina y Brasil, pueden hablar de ello abiertamente, mientras que Chile debe hacerlo con mucho tino en vista de las diferencias que tiene con Bolivia por el tema marítimo.
Argentina y Brasil tienen una demanda conjunta para el gas boliviano de 57 millones de metros cúbicos diarios, mientras que Chile no tiene un volumen fijado, pero se calcula que podría ser de 12 millones. Es decir que, por el momento, los requerimientos de ambos vecinos están en el nivel de los 60 millones de metros cúbicos.
Ésa podría ser una buena noticia si no fuera porque las reservas de gas están en duda. El ingeniero Jorge Téllez, que fue director de Hidrocarburos del actual Gobierno, dice que las reservas apenas llegan a 12 TCF, lo que revelaría que Bolivia no puede comprometerse a vender más de 40 millones de metros cúbicos diarios por más de 20 años seguidos.
Otras cifras que manejan los expertos del sector dicen que las reservas llegan a 19 TCF, lo que tampoco, como se ve, representa una garantía para las exportaciones.
Ante estas dudas, crece en el país el criterio de que será mejor no entusiasmarse mucho con las exportaciones de gas, sobre todo si se desea tomar previsiones para garantizar el consumo interno. Téllez dice que en 20 años Bolivia podría verse en la necesidad de importar combustibles, pues las reservas de gas están comprometidas.