Las inversiones de Petrobras podrían alentar a más empresas extranjeras a operar en Bolivia. El Gobierno se ha comprometido a respetar las reglas de juego para favorecer la llegada de recursos necesarios para dinamizar las potencialidades económicas del país.
Los anuncios de las millonarias inversiones que se propone hacer en Bolivia la empresa estatal brasileña Petrobras —anuncios hechos como conclusión de la visita del presidente Luiz Inácio (Lula) da Silva— vinieron a cerrar un año en que el sector petrolero boliviano estuvo al margen del interés de los inversionistas internacionales.
Las informaciones ofrecidas en medio de las ceremonias protocolares son más optimistas que las frías cifras ofrecidas por el presidente de la empresa brasileña, José Sergio Gabrielli. Los anuncios hechos al calor de los discursos mencionaron la cifra de 1.000 millones de dólares, pero Gabrielli dijo que se llegará a ese monto poco a poco, en varios años, si es que los primeros trabajos lo justificaran.
De todos modos, se trata del primer anuncio de una inversión importante que se hace en el sector petrolero desde que se produjeran aquellas ceremonias de toma del campo San Alberto, en mayo del 2006, con que comenzó el proceso de cambio de los contratos. El incremento de los impuestos que llegó con el cambio, pero sobre todo la decisión de que las empresas sólo debían dedicarse a prestar servicios a YPFB, vino a frenar en seco las inversiones, como se pudo observar luego con el estancamiento de la producción.
En efecto, la falta de inversiones petroleras obligó a Bolivia a incumplir compromisos de exportación de gas natural, como es el caso del contrato de venta de 2,2 millones de metros cúbicos diarios a la planta termoeléctrica de Cuiabá, en Brasil, y como es el hecho de que en este momento las exportaciones a Argentina están por debajo de los niveles convenidos.
Ahora se aproximan compromisos todavía mayores de exportación y estaba en juego el prestigio del país como proveedor de gas natural. Las exportaciones a Argentina deben pasar de 7,7 a 27,7 millones de metros cúbicos diarios en el lapso de dos años, para lo cual es imprescindible duplicar los volúmenes de producción que se tiene en este momento.
En un momento tan difícil, las otras posibilidades de inversión habían decepcionado. En efecto, la empresa estatal venezolana PDVSA ofreció hace dos años invertir 1,5 millones de dólares en el sector petrolero boliviano, pero todavía se hace esperar. Otras ofertas de inversión, menos precisas que la de PDVSA, como la de la argentina Enarsa, también decepcionaron.
En semejante panorama, el anuncio de Petrobras es una bendición. Todo indica que el Gobierno boliviano debió hacer algunas concesiones a la petrolera. Una versión del diario brasileño O Estado de Sao Paulo dice, en efecto, que la empresa brasileña logró que Bolivia acepte que la producción que logre con sus nuevas inversiones no sea destinada al mercado interno boliviano, sino solamente a la exportación.
Si eso es así, seguramente YPFB está tomando las previsiones para garantizar, por otros medios, que la atención de la demanda interna sea atendida con la necesaria prontitud.
Las futuras inversiones de Petrobras podrían alentar a otras empresas extranjeras a operar en Bolivia. El Gobierno nacional se ha comprometido a respetar las reglas de juego para favorecer la llegada los recursos que el país necesita para poner en movimiento sus potencialidades económicas.