Indígenas del oriente. Los hombres más valientes de la comunidad se internan en el monte para buscar los alimentos del 25.
Pueblos quechuas. Las familias se organizan con tiempo para armar los pesebres. Entre el 24 y el 25, el Hijo de Dios es venerado.
Reencuentro familiar. Los hijos migrantes regresan a sus ciudades y municipios, donde comparten el festejo con los lugareños.
Festejo hasta Año Nuevo. En Tarabuco, la celebración de la Buena Nueva se prolonga hasta la víspera del año que se avecina.
La adoración al Niño Jesús se mantiene como una de las características más importantes de la celebración de la Navidad en diversas regiones del país.
Es en torno a Él que la familia y la comunidad se reencuentran, en particular en las ciudades intermedias y las zonas rurales, donde la comercialización de la fiesta aún no distorsionó el verdadero sentido de ésta.
Indígenas del oriente, quechuas, potosinos, tarabuqueños, tarijeños y orureños, entre otros grupos sociales, coinciden en celebrar la venida del Hijo de Dios en estas fechas, para lo cual preparan celebraciones conjuntas, siempre asociadas al consumo de abundante comida, música, baile y otras representaciones artísticas y ritos religiosos.
El relato de los entrevistados por este medio permite establecer grandes coincidencias entre los pueblos quechua y los indígenas del oriente, cuyas comunidades preparan con antelación la celebración de la Nochebuena.
En ambos casos se organizan grandes fiestas y ofrendas para el Niño Jesús y se cocinan ollas comunes para que las familias y comunarios compartan un alimento preparado en conjunto, en honor al recién nacido.
“La Navidad es una fiesta eminentemente espiritual, no es una magnificencia de apego a lo material o a la fastuosidad. El 24 a la medianoche, tanto en el área urbana como rural es muy familiar; la gente le da un sentido íntimo; la familia entera se reúne en torno a la mesa para compartir vivamente ese rasgo espiritual en honor al Niño Jesús”, explica el antropólogo Wilfredo Chávez, consultado sobre las tradiciones de los pueblos quechuas.
En Tarabuco el festejo es similar. Eliseo Sesgo, alcalde de este municipio chuquisaqueño, explica que los lugareños se reúnen en una gran fiesta comunitaria, a la que también llegan los migrantes que escogieron otra residencia dentro o fuera del país.
“En el municipio hay fiestas, veladas y verbenas alrededor de los santuarios, incluso los familiares que están en otra parte del país o en el exterior llegan al pueblo, retornan a sus casas y junto a sus familias festejan la Navidad; la mayoría lo hace después de un año, así que se convierte en un gran reencuentro”, relata.
Una reciente publicación de la Casa de la Moneda sobre las tradiciones que aún conserva la Villa Imperial de Potosí da cuenta de que “hoy en día se conservan las tradiciones de años pasados, especialmente la de reunir a toda la familia para adorar el nacimiento del Niño Jesús, con villancicos, adoradores, buñuelos y con la tradicional picana. Se acostumbra también pasar la fiesta del Niño Jesús con bandas de música, petardos y cargamentos de carritos pequeños, adornados con utensilios de plata”.
Compartir chocolate, buñuelos o alguna otra comida es también tradicional en ciudades como El Alto y Tarija, o municipios como Tarabuco y Huanuni.
En Toledo (Oruro), el tradicional cántico la Vidalita es una costumbre que por años continúa y llama a la reunión familiar y la adoración del Niño Dios.
La costumbre se manifiesta con cánticos y bailes de los lugareños en honor al nacimiento del Niño Jesús. Este ritmo se interpreta únicamente el 25 de diciembre, según un artículo elaborado por el ex ministro de Educación Donato Ayma.
Las tradiciones
“En Tarabuco se festeja hasta Año Nuevo”
ELISEO SESGO. Alcalde de Tarabuco (Chuquisaca)
“La celebración de Navidad en Tarabuco, particularmente en el área rural, es diferente, comparada con las tradiciones que se siguen en el área urbana. En el campo se espera la Navidad con mucha fe en que el Niño Jesús ha nacido y ese día, como en todo el mundo, es feriado.
La tradición más arraigada en todo el municipio es hacer el buñuelito, aunque cada comunidad tienen una comida típica para esta fiesta; y mientras la comparten unos, otros aprovechan el feriado para ch’allar
En lo que es el pueblo de Tarabuco como tal, o sea la capital de la provincia, hay fiestas, veladas y verbenas alrededor de los santuarios. Cada familia se organiza para eso, junto con los vecinos y es muy común que los familiares que están en otra parte del país o en el exterior regresen al pueblo, a sus casas, para festejar la Navidad. La mayoría que está de retorno lo hace después de un año, así que es un gran momento de reencuentro.
Después de la medianoche del 24 se hacen los denominados ‘chuntunquis’, que son bailes al son del acordeón y el charango. Por lo general en Tarabuco se festeja desde la medianoche del 24 de diciembre hasta el Año Nuevo, porque casi todos los trabajadores tienen vacaciones y se unen a toda la familia. Como gobierno municipal, organizamos concursos de bailes y de villancicos”.
Las familias de Huanuni comparten una chocolatada
EVER CHOQUE. Ex dirigente del Sindicato de Mineros de Huanuni (Oruro)
“A diferencia del pasado, ahora de manera particular los papás hacen las compras respectivas para la noche de Navidad. En el pasado, las empresas y las pulperías sorteaban los juguetes para los hijos de los trabajadores de las minas, pero eso ha pasado de manera fugaz. Lo que vemos ahora es que con el salario compramos juguetes para los niños.
Aquí, los trabajadores rememoran primero el Día del Minero, el 21 de diciembre, fecha en que se recuerda la masacre de Catavi, en las pampas de María Barzola. Luego llega Navidad y ya se ha hecho una tradición que la Oficialía Mayor de Culturas (de la Alcaldía), organice concursos de pesebres en las diferentes regiones del municipio, y que se premian en el pueblo.
Una costumbre el 24 de diciembre es acudir a la misa de gallo, en el templo de El Cedro. La gente lleva al Niño (Jesús) a escuchar la celebración. De hecho, la mayoría se va a la iglesia con sus pesebres y los que no pueden ingresar, porque falta espacio, se quedan en casa.
La ceremonia se prolonga hasta el amanecer, pues muchas familias comparten un chocolate con su respectivo buñuelo, tras finalizar la misa, cerca de las seis de la mañana. Además, instituciones como la iglesia o algunas organizaciones juveniles también preparan una chocolatada para los niños”.
“Peregrinos llegan al Santuario de Copacabana”
RENÉ VARGAS. Sacerdote de la Basílica de Copacabana (La Paz)
“La celebración de la Navidad en Copacabana depende mucho de quién la preside. En años anteriores ví que se hacían posadas nueve días antes de la Navidad y que la gente acostumbraba a visitar varias casas, con invitación de las personas del lugar.
Ahora se hacen concursos de pesebres, que se arman en cada una de las casas, también se llama a concurso de villancicos, todo después de la misa de Nochebuena, el mismo 24 de diciembre, a la medianoche.
Recibimos mucha gente de otros lados, y aquí los lugareños siempre están ocupados en atender a los que llegan. Los peregrinos vienen y participan en la misa de gallo de Nochebuena, que es preparada para las 22.00.
La fecha también hace que en algunas casas se estrechen los vínculos familiares. En cambio, en el área rural (del municipio) no es costumbre celebrar la Navidad; están al margen de ésta.
Tengo entendido que en algunas comunidades se celebra, pero no llega a sentirse de la manera que se siente en la ciudad de Copacabana.
El armado del pesebre en la Basílica varía en comparación al año pasado. Este año, por ejemplo, tenemos pensado hacer un pesebre incaico, porque estamos iniciando el año de la conmemoración de los 400 años de la muerte de Tito Yupanqui. Con ello, estamos intentando reflejar, de alguna manera, lo que hubiese sido el nacimiento de Jesús en la época incaica”.
“El Niño Manuelito es el centro de la celebración”
JULIO MAMANI. Periodista de El Alto
“Todas las celebraciones que se realizan en El Alto se desarrollan adorando al Niño Manuelito (Jesús), en torno al pesebre.
Como parte de las tradiciones está la famosa chocolatada, para la cual las juntas de vecinos, las organizaciones sociales y los dirigentes alteños preparan chocolate y bizcochos, que son entregados a los niños el 25 de diciembre. Esta actividad es como las ollas comunes que se preparan en las minas, donde todos comen de un mismo preparado.
Por otro lado, se ve a los propios padres de familia que presentan números de payasos, cantan y bailan para los niños.
No obstante, en los últimos tiempos la chocolatada y la presentación de payasos han cambiado un poco con la presencia del padre Sebastián Obermaier y su campaña de recolección y distribución de juguetes.
Respecto a la misa de gallo, ésta no es muy arraigada, como lo era antes. En el pasado íbamos al templo, cerca de las nueve de la noche, pero ahora, pese a que hay tantas iglesias en El Alto, la gente no acude a ellas pues prefiere pasar la fiesta en su casa.
Lo que sí se da es que los niños de El Alto y de las villas alejadas bajan a La Paz, cantan villancicos y adoran a los pesebres a cambio de una tasa de chocolate y golosinas. En el pasado, cada zona formaba villancicos para adorar al Niño Manuelito”.