Para los pueblos indígenas del oriente, donde las misiones jesuíticas tuvieron una fuerte presencia, la Navidad es una de las celebraciones más importantes, razón por la que los hombres más valientes de la comunidad se introducen al monte en busca de los alimentos que compartirán en esa fecha.
Según el dirigente de la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente de Bolivia (CIDOB) Adolfo Chávez, el 20 de diciembre los hombres valientes de cada comunidad se internan al monte boscoso y durante tres días buscan animales que serán cocinados en ollas comunes.
“La gente se ha ido a cazar al monte a buscar unos dos o tres días, llegan el 23 de diciembre por la tarde, y ya el 24 está todo listo”, relató el indígena.
Según Chávez, la organización deriva en grandes comilonas y bailes. “La Navidad se celebra con pan de arroz, bizcocho horneadito, chicha de maíz o de yuca. También hay algunos cerditos que se hacen para la familia, pero depende de cómo uno se cría, el que es más valiente caza y se trae animal del monte”.
El 25 de diciembre, desde muy temprano, las familias se reúnen en la plaza del pueblo y crean una olla común.
La fiesta se inicia compartiendo la comida y bebiendo chicha. “Mayormente el 25 de diciembre todos toman chicha fermentada y se inicia la Tamborita, que es un bailongo entre todos los comunarios”, dijo.
En medio del festejo, los indígenas ofrecen oraciones al pesebre del Niño Jesús. “Se rinde honores al muñequito (recreación) o estampitas (del Niño Jesús), aunque no hay que negar que ahora la gente tiene diferentes credos”, aclaró el dirigente.
Precisó que la Navidad es una celebración que sólo se festeja hasta el 25 de diciembre; en cambio, el Año Nuevo es una fiesta que comienza el 28 de diciembre, cuando los tatajanas (adivinos) se introducen el monte para conocer lo que le deparará a la comunidad el próximo año.
“Los tatajanas van a un lugar sagrado para hacer una ceremonia o ritual dentro del monte, donde nadie tiene que hacer bulla. Ellos se quedan el 28 y el 29 de diciembre adentro, y hacen el cálculo de las cosas que van a pasar el año siguiente en la comunidad, por ejemplo si es que va a haber muerto o alguna peste.
“Como las autoridades deben contrarrestar eso, acuden a ellos durante la segunda noche y comparten coca, cigarrito y chicha. Esa relación que existe entre las autoridades y los adivinos es como un diálogo secreto”, finalizó.