Los trabajos de 11 maestros orfebres de la Villa Imperial se expusieron en el repositorio más importante de la ciudad de Potosí. Una muestra de objetos coloniales y el emprendimiento de empresarios y municipio marcan hoy el futuro del departamento.
Texto: Yubert Donoso • Fotos: Pedro Laguna
Para aflorar, el talento de don Lucio Flores necesita de sus dos fieles socios: el yunque y el martillo. Unidos a la habilidad de Lucio, dan origen a verdaderas obras de arte. La plata, el mineral generoso que brota de las profundidades del Sumaj Orcko, se ha convertido nuevamente en la esperanza del departamento de Potosí, que hoy apuesta su futuro a la industria de la orfebrería.
Don Lucio, uno de los artesanos más reconocidos de Potosí, obtiene la materia prima de las manos de los mineros del Cerro Rico y de Porko. De gramo en gramo, o cuanto tiene más suerte, armado de medio kilito, logra reunir la materia prima suficiente para dar rienda suelta a su talento. En caso de que no hubiese dónde hallar el mineral, lo adquiere de algunas joyerías de la ciudad, aunque eso implica pagar un precio mayor.
Una vez que reúne todo el material necesario para iniciar su labor, se dirige a un horno casero, donde funde la plata al fragor de mil grados centígrados. Luego de ser derretida, la masa recibe la forma de un lingote, el que posteriormente podrá cobrar una nueva vida en forma de cucharas, cucharillas, soperas, charolas, cadenas, collares, aretes, dijes y otras joyas.
Con lo que le ha dictado la tradición de hace siglos atrás, a fuerza del yunque y martillo, Lucio comienza a dar forma a cada una de sus piezas. Por ejemplo, el forjar una sopera de 30 centímetros de diámetro le lleva cerca de 30 días, trabajando más de ocho horas por jornada. Esa pieza de sólida orfebrería pesa tres kilos con 800 gramos y en el mercado nacional tiene un costo de 3.000 dólares.
Don Lucio está preocupado. Observando una de sus obras, expuestas en la Casa Nacional de Moneda, expresa ´mi capital está ahí dormido, por eso necesitamos mercados para impulsar la platería en Potosí´. Y, como respondiendo a este llamado, se inicia la feria.
Potosí, del color de la plata
El municipio potosino junto a la Casa Nacional de Moneda organizó a principios de diciembre, la primera feria de platería, ´Potosí de Plata´. Del 30 de noviembre al 2 de diciembre, el objetivo del evento fue el de realzar estos trabajos a nivel internacional, generando espacios de promoción y comercialización para los artesanos.
La feria del mineral que hizo de Potosí una de las ciudades más importantes del mundo durante la época de la Colonia fue instalada en el segundo patio de la Casa Nacional de la Moneda, acogiendo los trabajos de 11 orfebres que se distribuyeron en seis ambientes.
Ese evento, que se realizó en un escenario único, también expuso una colección de obras que fueron recuperadas a lo largo de los años.
La muestra permanente de la Casa Nacional de Moneda, centro cultural dependiente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia, está ubicada en las salas del pasillo, entre el segundo y tercer patio, donde hasta la década de los años 90 funcionó una imprenta de la editorial Potosí.
Qué mejor guía que el director del repositorio, Rubén Ruiz, para guiar el recorrido por los nueve ambientes destinados a la platería. Los objetos que forman parte de esta colección han sido clasificados por sus características en tres tipos: para culto religioso, para uso personal y para uso doméstico.
Ruiz, citando al historiador Mario Chacón, señala que los objetos religiosos fueron los trabajos más refinados que crearon los plateros potosinos en el período colonial.
La importancia de la religión durante aquella época se manifestó con el abundante uso del mineral precioso en diversidad de adornos que se mostraban en la ciudad durante las festividades religiosas y en la decoración del interior de los templos, lo que ha hecho que éstos sean actualmente la principal tentación de los ladrones y motivo de continuos saqueos.
Durante la Colonia y también en la época republicana, todo era muy distinto. Las fiestas religiosas eran ocasiones de gran regocijo público en las que se hacía ostentación de la riqueza. Se adornaban las calles y los altares efímeros con plata para las procesiones.
Por ejemplo, la leyenda colonial acusa que las calles de Potosí por las que pasaba el Santísimo Sacramento durante la procesión de Corpus Christi se empedraban con lingotes de plata prestados de los ciudadanos más ricos.
Además de los objetos religiosos —explica Ruiz— la plata se utilizaba para trabajar otras piezas de uso cotidiano, muy requeridas por la gente acomodada en toda la Audiencia de Charcas.
Sólo basta prestar atención al fino acabado de los candelabros, los candeleros, los sahumadores, los incensarios, los esencieros y los mecheros de diversas formas se usaron en el período virreinal y republicano para perfumar habitaciones, trajes y otros objetos con sustancias aromáticas.
El poder que representa la plata en el mundo terrenal tampoco podía estar ausente de la muestra. Los bastones y látigos de mando decorados en plata eran verdaderos signos de poder de las autoridades indígenas, inspiradas en las varas de los alcaldes españoles.
La promesa de la plata
Luego de revisar su historia, Potosí ha visto que la plata ha marcado su camino. Ya en el siglo XXI, ve su futuro también en la industrialización del argentum. Para cumplir con este objetivo, el 2008, comenzará a funcionar la Escuela de Platería Potosí, ubicada en la zona denominada Ingenio Ichuni, con una inversión de un millón de dólares financiados por la empresa Manquiri y el municipio.
Este proyecto promete. El oficial mayor de Desarrollo Productivo del municipio potosino, Ricardo Gonzales, ha confirmado el acuerdo con la empresa minera que se dedicará exclusivamente a la explotación de la plata a través de técnicas de lixiviación y fusión. De esta forma, se ha previsto que a futuro se convierta en el principal proveedor de materia prima para los artesanos locales.
´Pretendemos generar fuentes de trabajo e ingresos a través de la enseñanza del arte de la platería y joyería, explotando las potencialidades culturales y turísticas que tiene la ciudad de Potosí, formando una identidad propia en nuestro producto y dándole la calidad y el valor que se merece´, explica un entusiasta Ricardo Gonzales.
Tanto en Europa como en Estados Unidos, la demanda por estos productos es muy alta. Lo sabe el presidente de la Cámara de Artesanos y Productores de Potosí, Corsino Pozo, sin embargo, lamenta que no se disponga de la plata suficiente. “No hay materia prima para trabajar ni para exportar”.
Como solución, el alcalde René Joaquino ha anunciado que 50 empresas transnacionales tienen interés en instalarse en la ciudad de Potosí para diversificar la producción de plata. También mencionó la posibilidad de fabricar agua medicinal de plata para combatir enfermedades tropicales.
Los planes del municipio van desde la instalación de una fábrica de películas, otra de accesorios para teléfonos celulares y otra de equipos para el alumbrado público que utilizan este mineral. “La idea es ofrecer a estas empresas lingotes de plata para que puedan transformarla y luego comercializarla en el mundo, totalmente transformado”, dice Joaquino.
Mientras tanto, el municipio está creando una empresa edil para la explotación, transformación y comercialización de la minería. En su propia fundidora, obtendrá lingotes de plata con una ley del 9,9 por ciento produciendo un promedio de dos kilos por día.
Si bien esta producción será beneficiosa para los orfebres, de acuerdo a estudios realizados en este sector, la demanda de los artesanos plateros se estima en 400 kilos por mes, por lo que necesariamente se debe pensar en la ampliación de la planta de fundición.
Por el momento, los primeros pasos ya están dados en la ciudad de Potosí. Y si todo va bien, don Lucio Flores ya no tendrá que comprarles plata a altos precios a los joyeros, y podrá dar rienda suelta a su imaginación, que siempre brilla en un tono plateado.