Chimanes indígenas del oriente predicen el futuro con rituales Cada 21 de diciembre, y durante cinco días, los sabios de las etnias ubicadas en el oriente de Bolivia se internan en el monte para buscar el espíritu del jaguar y en un encuentro interno con la naturaleza, predicen el futuro de sus pueblos.
Luego de más de una semana de preparación, Rufo Yucra, chimán de la etnia guaraní, se alista para entrar durante cinco días al monte donde, en un ritual, predecirá el futuro de su comunidad.
De esta forma, tres veces al año, 24 etnias indígenas del oriente boliviano realizan el rito de búsqueda del espíritu del jaguar, en el que los sabios, luego de un encuentro con la naturaleza, predicen el futuro y previenen a su gente de posibles males.
Según el antropólogo Wigberto Rivero, los indígenas orientales practican el ritual coincidiendo con la época de lluvias.
“Los chimanes se internan a los montes para que las sabidurías populares orienten su futuro proceder. Mediante la naturaleza ellos saben cuándo lloverá. Por ejemplo, cuando los lagartos y tortugas huyen saben que habrá inundaciones o cuando las plantas se secan predicen sequía”.
Ramiro Galindo, ejecutivo de la Confederación de Pueblos Étnicos de Santa Cruz (Cepes) y descendiente de la etnia yuracaré, contó que la práctica del ritual de búsqueda del espíritu del jaguar es parte de su historia. “El jaguar, que es el centinela de la etnia, informa el futuro. Por eso se cree que los antepasados yuracarés nunca morían en carne. El jaguar es el espíritu que vela por nuestro bienestar”.
Según Adolfo Chávez, ejecutivo de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob) y descendiente de la etnia guaraní, el rito sagrado lo inicia el sabio de la región con una semana de preparación física y mental.
“La esposa del chimán es la única que puede tener contacto con el sabio. Ella, sin hablarle siquiera, selecciona sus hojas de coca que se llevará al monte. Esa semana, los sabios no pueden tener contacto físico con nadie ya que pueden fallar sus cálculos”.
El indígena se lleva, además de coca, un trozo de palmera de motacú, que la usa como legía, y dos litros de alcohol macerado con una hierba oriental denominada ayahuasca, que según Chávez, le sirve al sabio para ver claramente el pasado y leer el presente.
El chimán se interna en un campo sagrado, escogido por los antepasados, para leer, durante cinco días, el destino y determinar los peligros para los cultivos y las epidemias que pueden atacar a la comunidad. Durante los días de diálogo interno con la naturaleza, debe resistirse a la tentación de una serpiente y luchar contra los tigrigentes, que son humanos que se convierten en tigres y viven en los montes.
El rito indica que ya aislado en el monte, el indígena interpreta el reflejo de la luna en las lagunas, el sonido del viento, el olor de las hierbas y el sabor de la carne de especies de monte, además de convocar al espíritu del jaguar para que ilumine su mente.
Al salir del retiro, el sabio informa al cacique mayor su mensaje y la autoridad convoca al pueblo para dar a conocer las predicciones. Cada familia, retribuyendo su sacrificio, le da una espiga de maíz para su chicha.
Selim Tanebo, capitán de la etnia takana, explicó que estos rituales se realizan a principios, mediados y fin de cada año. “El primero encomienda a las nuevas autoridades comunarias y pide que no lleguen epidemias. A medio año es para cuidar la producción agrícola y la última es para predecir el futuro”, dijo.
La autoridad takana informó que en algunas etnias orientales participan del rito familias enteras y en otros grupos sólo los chimanes que, según Tanebo, tienen dones sagrados y conocimientos de astrología y biología.
“Las leyendas de los ancianos indican que los chimanes son los únicos que reconocen a los tigrigentes y saben cómo enfrentarlos, puesto que sólo mueren con un flechazo en la cola, pues todo su cuerpo se vuelve tigre menos sus genitales”, relató.
“Los chimanes se internan a los montes para que las sabidurías populares orienten su futuro proceder”. Wigberto Rivero, antropólogo y docente universitario, especializado en etnias indígenas de Bolivia