Logros del 52 son irreversibles, pero con limitaciones Álvaro GarcÍa Linera, el Vicepresidente defiende la visión económica del Gobierno para Bolivia y reconoce los avances de anteriores gobiernos.
Mario Espinoza Osorio debe ser uno de los pocos periodistas que conocen al vicepresidente de la República Álvaro García Linera, con quien compartió durante años el set del programa El Pentágono, de la red PAT, y que fue una de las plataformas que lo convirtió en candidato del MAS y luego mandatario. Esa relación hizo posible una entrevista sin concesiones, a casi dos años de su experiencia en el poder.
Si fuera un extranjero desprevenido que llega a Bolivia diría: “Este es un país capitalista”. ¿Estaría en lo correcto? Parcialmente. Este es un país con economía capitalista, contemporánea, moderna y globalizada, pero también tiene un enorme pedazo de la economía que se desenvuelve en el ámbito de la economía mercantil urbana, rural, artesanal, que tiene 2.000 años de vida y otro pedazo de la economía que se mueve en el ámbito comunal tradicional con elementos tan propios como el trueque. Ahí están tres grandes bloques. Lo malo es que antes nos fijábamos sólo en la parte capitalista, moderna y minoritaria como una isla en el medio del mar. Ahora trabajamos simultáneamente con las tres. La capitalista, moderna, globalizada, que siga adelante; pero con un Estado que regule y succione la mayor cantidad de excedente. Queremos modernizar la economía mercantil, urbana y rural, y modernizar la economía comunitaria. Estas dos últimas no son capitalistas. Nunca lo serán. Pero forman parte de nuestra realidad.
Pero al modernizar, tengo la impresión de que esas economías están encaminadas hacia el capitalismo. Esa era la ilusión del movimientismo. Decían: todos se van a volver burgueses y proletarios, tanto urbanos como rurales. Falso. Las comunidades no se van a aburguesar. Por ahí en algunos lugares sí. Pero en la mayoría no. ¿De qué se trata nuestro plan entonces?: se trata de preservar la estructura comunitaria, mercantil, a veces de reciprocidad, pero que tenga acceso a mercados, transporte, salud, educación y tecnologías del conocimiento. Queremos comunidades del siglo XXI y no las de ahora, congeladas en el siglo XVI.
Pero hay quien asegura que el campesino propietario de su tierra es nomás un pequeño burgués, por su modo de producción. Ese es un gran error. Ese es manual de economía política de Nikitín de a cinco pesos. Si fuera así, ese pequeño burgués tendría que vivir del trabajo de otros. Tendría que mercantilizar la totalidad de sus productos y no es así. Una gran parte de la producción del campesino es de autoconsumo. Es economía mercantil simple o economía comunitaria.
Lo pongo en términos de resultados. Esa economía a la que usted le dedica un panegírico, tiene resultados cuanto menos lamentables. Sí. Porque viven en niveles de pobreza, de abandono y de productividad limitada. Terrible. Pero son la mayoría de Bolivia. Siete de cada 10 empleos los generan en el ámbito urbano estos señores. Son los gremiales, los pequeños productores.
¿No son precisamente estos sectores los que se acercan al ámbito de competencia perfecta, al capitalismo? Son sólo algunos sectores que se inclinan por un modo de acumulación capitalista.
¿Y eso está mal? No. Eso está bien. Lo que pasa es que eso es para pocos. ¿En qué quedamos? ¿No era que el 70% del empleo en el área urbana se genera en esta economía y ahora me dice que son pocos? Lo que pasa es que esa es una ilusión de De Soto (NdR Hernando De Soto, economista peruano), que repetía la teoría Cepalista de los 50. Había que aburguesar a todos y ellos tienen otra lógica.
¿Cuál es esa lógica? Un ejemplo: un pequeño productor o comerciante gana plata en esta Navidad con exportaciones o ventas, y junta su dinero, ¿sí?, pero este fin de año o en carnaval se va a derrochar todita la ganancia de cinco años. Eso no es el modelo capitalista de acumulación. Otro tipo, el Iberkleid (NdR Marcos Iberkleid, empresario textilero) juntaría la plata, compraría más maquinaria y contrataría más trabajadores. Pero el otro, el nuestro, se autoexplota incluso él, agarra la plata y la derrocha en una fiesta de redistribución de la riqueza. ¿Dónde se fue la acumulación?, porque la lógica capitalista es producir para acumular y acumular para producir.
Pero no acaba ahí. El vendedor de cerveza se beneficia, el dueño del local de la fiesta, los que venden comida, los que venden disfraces No hay duda. Así es.
¿Eso no es capitalismo? Podría ser.
¿Y qué tiene de malo acumular para producir más o para derrocharlo? Nada.
¿Entonces? Tiene que entender que Bolivia es así. Se lo repito. Hay una parte moderna que acumula, ¡y qué bien que lo haga!, otra mercantil y artesanal que acumula, y que luego lo redistribuye de forma de rituales particulares.
¿Rituales particulares? Interesante eufemismo Sí, rituales… bah, tú sabes, pero ¿eso está mal?, ¡no! Pero hay la parte comunitaria que no tiene capacidad de acumulación. Son esos tres pisos de los que le hablo y no hay que fijarse sólo en el tercer piso o la azotea.
Pero creo que lo que ustedes quieren es bajar el tercer piso al sótano. Es decir, igualar la economía hacia abajo. Jamás. Nuestra consigna ha sido distribuir riqueza, no pobreza. Nuestro plan es muy sencillo compañero. Dígame: ¿dónde se genera mayor riqueza en el país?
Difícil, pero me arriesgo ¿En los hidrocarburos? ¡Sí! Hoy generan el 20 por ciento del PIB. Y de aquí al 2012 ó 2013 van a generar el 35 por ciento como mínimo. Y allí entrará el Estado, para que el excedente que genere esta riqueza de la economía moderna no se vaya afuera, que fue el gran error de los neoliberales que entregaron el excedente de la producción de hidrocarburos a los extranjeros y esos, no de mala fe, pero es su lógica, agarraban la plata y se la llevaban. Para qué van a invertir aquí. Qué les importa a ellos.
El Estado manejando estas cosas tampoco fue un ejemplo Sí. El Estado liberal, pero tampoco el Estado actual va a manejar todo. Sólo el control pasa a manos del Estado.
¿Para…? Para que haya modernización interna del sistema mercantil artesanal y en el comunitario para que ya no sigan en el siglo XVII.
Al escucharlo de pronto tuve la impresión de estar entrevistando al Dr. Paz Estenssoro el 52 ó el 53 Gracias por el elogio, pero hay diferencias.
¿A ver? En 1952 se pensaba que todo podía modernizarse en términos mercanto-capitalista. Que las comunidades iban a desaparecer. Que el sector microempresario iba a extinguirse. Ese es el modelo movimientista. Pero eso se acabó. Ahora le repito hay que ver los tres pisos. Algunos cambiarán de piso. Se convertirán en empresarios, en burgueses, pero la inmensa mayoría que no será ni burgués ni contratará obreros seguirá siendo cuentapropista. A ellos hay que darles acceso a tecnologías, buscarles mercados para que en su lógica ingresen a la modernidad. Estos tres pisos van a mantenerse los siguientes 100 años.
Largo me lo fiáis. Como dirían los españoles, pero antes de hablar del futuro. ¿Qué tal si comparamos este ascenso con el pasado? Dele.
¿Qué es más importante? ¿Las movilizaciones indígenas de principios del siglo XX con Zárate Willca? ¿Las del 52 con el MNR? ¿O estas en democracia, como les gusta decir a ustedes? Hay que ubicar a cada movilización en su momento histórico. Cada movilización descansa sobre lo que se hizo o lo que no se hizo antes. Como decía Montesquieu: “Somos enanos sentados en hombros de gigantes”. Podemos mirar más allá, no porque seamos más altos, sino porque nos sostenemos en los hombros de otras generaciones que nos permitieron ver más allá. ¿Cómo desconocer en esto el aporte de 1952 con sus logros históricos para Bolivia? Son irreversibles, pero con limitaciones, porque hay un pedazo de la economía que nunca pudo ser entendida por estos señores. En el tema indígena buscaron ciudadanía para este sector. Ese fue el hecho democrático más importante del siglo XX. Pero lo terrible fue la segmentación de las estructuras coloniales entre indios y no indios. En el poder, en los beneficios y en el racismo que aún vivimos en todas partes. Es decir, dejaron tareas pendientes que las asumimos y otros, más grandes que nosotros, resolverán las tareas que dejemos pendientes.
Caramba, un elogio así a la Revolución Nacional es una novedad. ¿Hay quienes suponen en el Gobierno que Bolivia comienza el 22 de enero del 2006? Nunca hemos rechazado esa parte de la historia. Lo que pasa es que ahí, a diferencia del 52, las partes oscuras son más grandes que las claras. Todo se pudrió muy rápidamente. Pero claro. Hay cosas que rescatar. Hemos rescatado la estabilidad macroeconómica. Ese es un patrimonio de la economía boliviana. La mantenemos y la enriquecemos y no me olvido de los seguros básicos. Nos corresponde ampliarlos y mejorarlos.
El tema de la participación popular es otro punto alto. Se potenciaron los municipios. En parte Evo Morales es parte de la democratización de los municipios de nuestro país. Es un gran avance. ¿Qué hacemos nosotros hoy?, profundizamos el concepto: autonomías departamentales, indígenas, regionales. Es decir, recogemos la herencia, pero no nos quedamos con ella, la entregaremos modernizada.
No es la primera vez que Álvaro García Linera habla bien de la participación popular Con críticas, con críticas.
Una de cal. La capitalización es mala palabra para el Gobierno. ¿No es algo injusto? No. El error histórico de Bolivia en el siglo XX se llamó capitalización y el retroceso fue infame. No se puede entregar la economía de un país a la inversión extranjera en un país que no tiene mercado interno. Bolivia se desangró durante la capitalización por 10 años. Sé que me va a decir y me adelanto a su pregunta: “Pero eso permitió la inversión extranjera y descubrimientos de pozos” Humm, sí, ayudó en la inversión, pero ya estábamos avanzados en este campo. San Alberto y San Antonio ya tenían indicios. ¿Por qué no se hizo alianzas? ¿Por qué había que entregarlo todo?
Ahora recuerdo a Alvarito, como le decía en El Pentágono, que tenía la teoría de hacerse amar y hacerse temer. Esa premisa parece más orientada a hacerse temer, por lo menos por la clase media.
El temor de la clase media se debe fundamentalmente a la desinformación. ¿Cómo se genera ese temor? Con los medios de comunicación. Tú los oyes a cada rato: “Que se acaba la propiedad privada, que el Estado quitará a los hijos, que no habrá herencia, que van a quitar el segundo carro”. Tonterías. Eso es desinformación. Lo vivió Carlos Mesa a su modo. Hoy los comandos políticos de oposición en Bolivia no son los parlamentarios de oposición con pocas ideas. El comando político de oposición está en algunos medios de comunicación. Ya sabes de quién hablo: Monasterios, que antes estaba en el Parlamento, ahora hace política en su medio Unitel, igual que Ivo Kuljis y así puedo continuar.
Esa es la mitad de la historia. ¿Y cuál es la otra mitad? Como periodista, conozco a casi todos mis colegas. La otra mitad de la historia es que una buena parte de los periodistas que cubrían Palacio de Gobierno están en funciones en la gestión de Evo Morales, como embajadores, cónsules. Ellos no son propietarios.
El periodista muchas veces decide más allá del propietario. Menos mal que hay otros. Los que obedecen a su conciencia y no son del servicio exterior. Sí. Y por eso mantenemos la aceptación del pueblo en más del 50 por ciento, La clase media comienza a entender nuestra propuesta en la nueva Constitución. Ahí ya se dan cuenta de que nadie les va a confiscar nada. Sus dos, tres, cuatro o cinco carros se respetan. Esos miedos sobre la propiedad se están esfumando porque la propuesta de Constitución respeta una serie de valores liberales.
¿El control social que impulsan no tiene un tufillo cubano o venezolano? Eso tiene una función más de seguimiento ético y moral. No tiene capacidad de decisión. Sus decisiones no son vinculantes. Vigila a los funcionarios, pero como elemento colateral. La Contraloría, el Ministerio Público y en su caso, la Procuraduría son las que tienen el control. Lo otro es observancia.
Lo último, ¿cree Álvaro García que Bolivia se va a dividir? ¡Bolivia no se va a dividir! Por voluntad de los bolivianos, por la fuerza de sus instituciones y la firmeza de su Gobierno.
“Queremos comunidades del siglo XXI y no como las de ahora, que están congeladas en el siglo XVI”.
“La participación popular es un punto alto, en parte Evo Morales es parte de la democratización de los municipios”.
“Bolivia no se va a dividir, por voluntad de los bolivianos, por la fuerza de las instituciones y la firmeza de su Gobierno”.