EEUU pone en marcha una compleja máquina electoral Pese a que faltan nueve meses para la votación, los demócratas y los republicanos adelantaron sus campaña con encuestas y postulaciones.
Los caucus, una palabra de origen indio para definir las reuniones de jefes tribales, son un complejo proceso político por el que han optado estados para elegir a sus favoritos a la candidatura presidencial de EEUU.
Esos caucus inauguran el largo proceso electoral para el relevo en la Casa Blanca, una cita que se repitió el 3 de enero en Iowa y que en opinión de analistas es la más importante de las que se han celebrado en ese estado en mucho tiempo.
Entre los motivos, según la revista Politico, está la reñida campaña entre los aspirantes a la Casa Blanca y el deseo de la opinión pública de datos reales tras meses de volátiles encuestas.
Los resultados suponen la primera prueba de fuego para los políticos en liza y marcarán, junto con las primarias de New Hampshire el 8 de enero, el tono para el resto de comicios, que culminarán con la selección de un candidato republicano y otro demócrata a la presidencia.
La historia del ritual político se remonta al siglo XIX, cuando los precursores de la constitución de Iowa optaron por los caucus en lugar de elecciones primarias, en las que los electores se pronuncian directamente en las urnas sobre sus favoritos.
La convocatoria ganó relevancia a comienzos de los 70, cuando los demócratas la convirtieron en la primera cita electoral en las presidenciales del país, una iniciativa a la que se sumaron los republicanos en 1976 y que se ha mantenido hasta ahora.
Ese año pasó a la historia, además, porque fue cuando un político al que los comentaristas se referían como Jimmy Who? (¿Jimmy, quién?), en referencia a Jimmy Carter, utilizó Iowa como su plataforma de lanzamiento hacia la Casa Blanca.
Los caucus reunieron el jueves a cientos de miles de votantes registrados con uno de los dos partidos políticos, que acudieron a escuelas, iglesias y domicilios privados. La mayoría de los asistentes —menos del 6 por ciento de los votantes elegibles en los comicios del 2004— tienden a ser blancos de mediana edad.
Sea como sea, el proceso sigue en marcha con sus peculiaridades y acaba en ocasiones con enemistades de por vida y con los nombres de los ganadores.
Los resultados son un buen vaticinio de lo que se avecina en los meses venideros, como lo demuestra, por ejemplo, el que en cinco de las últimas siete elecciones el triunfador demócrata en Iowa fuese el ganador de la candidatura del partido.
Hay también excepciones: George H.W. Bush (padre del actual presidente) y Bob Dole se hicieron con holgadas victorias en 1980 y 1988 respectivamente, pero no lograron la candidatura ese año, aunque sí lo consiguieron en futuras convocatorias.
Este año, los sondeos han adelantado un empate casi virtual entre los dos principales aspirantes. Des Moines (EEUU), EFE
Una cerrada disputa entre demócratas
El estado de New Hampshire será, probablemente, la mayor prueba que enfrenten Barack Obama y Hillary Clinton en sus respectivas carreras políticas.
En New Hampshire, Obama buscará sumar una segunda victoria electoral tras su aplastante triunfo en los concejos vecinales de Iowa, el jueves.
Clinton, por su parte, tratará de reponerse del traspié que supuso terminar tercera en Iowa, un estado en el que su maquinaria confiaba en ganar. Y es que en la lucha por hacerse con la candidatura demócrata a la presidencia, Obama ha golpeado primero, para sorpresa de muchos.
La victoria de Obama en Iowa lo ha convertido en una apuesta real, en el candidato súperestrella. Los próximos días todos los focos estarán sobre él, para lo bueno y para lo malo. Clinton, quien hasta hace unos días figuraba como la persona a batir, tiene cinco días para resurgir.
´New Hampshire es la última oportunidad para quien pierde en Iowa´, dijo Andrew Smith, jefe de encuestas de la Universidad de New Hampshire. ´Pierdes Iowa y pierdes New Hampshire, y ya está. Te vas a casa´.
Los analistas pronostican que el tono afable que se vivió en la campaña de Iowa dará un giro radical en Nueva Hampshire.
Hasta ahora, los candidatos apenas se intercambiaron golpes. Manchester (EEUU), AP