El presidente Morales fue el de la iniciativa, por lo que merece el aplauso general, en tanto que los prefectos la asumieron con la mejor de sus voluntades. A su vez, la ciudadanía tiene que estar vigilante de lo que ocurra, para no ser defraudada otra vez.
El diálogo iniciado este lunes por el presidente Evo Morales y los nueve prefectos departamentales —acerca del cual no existía mucha expectativa ciudadana pues hubo quienes pensaron que sería casi intrascendente, por la polarización existente en el país— fue, sorpresivamente, muy gratificante y esperanzador, al abrir el cauce para concertar un pacto político de alcance nacional.
El planteamiento lo hizo el propio Mandatario, en el discurso que pronunció para abrir las deliberaciones. Con una actitud propositiva, se dirigió a los presentes y, a través de los medios, al pueblo de Bolivia diciendo: “Queremos hablar sobre un nuevo país. Quiero anticipadamente plantearles un acuerdo nacional por el nuevo país, para seguir dignificando a Bolivia”. Sus palabras fueron aún más expresivas, cuando señaló que “el país nos quiere ver juntos”, al explicar que en los viajes que realiza por el territorio nacional, la gente le pide que haya paz y unidad entre los bolivianos. “Nos quieren ver juntos”, insistió, a la vez que unía las dos palmas de sus manos.
Es posible que las inesperadas palabras del Presidente hayan dado lugar a que el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, pronuncie también un discurso conciliador. Respaldó la propuesta de Morales, de concertar un acuerdo nacional, tal como sucedió en Sudáfrica. Añadió que “tiene que haber un desarme espiritual, se debe repetir lo que hizo (el ex presidente Nelson) Mandela en Sudáfrica, pues se necesita el perdón para construir un país sin odios”.
Más o menos, en el mismo tono, el resto de los prefectos apoyó la propuesta presidencial. La actitud más llamativa fue la del prefecto de La Paz, José Luis Paredes, quien en su intervención criticó al Gobierno porque no hace nada por este departamento. El vicepresidente, Álvaro García Linera, le refutó con torpeza diciéndole a Paredes que su participación fue “pintoresca”.
Aunque los pactos políticos suelen ser vistos con bastante escepticismo, a causa de las malas experiencias que se han tenido en el país y en otras latitudes en el pasado, esta vez los bolivianos tendrán que hacer fuerza para que se concrete el acuerdo nacional que tanta falta hace. El presidente Morales fue el de la iniciativa, por lo que merece el aplauso general, en tanto que los prefectos la asumieron con la mejor de sus voluntades. A su vez, la ciudadanía tiene que estar vigilante de lo que ocurra, para no ser defraudada otra vez.
Desde esta tribuna puede decirse que un pacto nacional es el correcto para superar la crisis que está confrontando Bolivia hace ya tiempo atrás. Nadie puede estar en desacuerdo con el cambio que propone el mandatario Morales desde su gobierno, pero en ningún caso el proyecto debe ser la causa de la división del país en dos frentes. Menos mal —como lo demostraron el lunes— que han emergido nuevos lideratos, de los que los bolivianos tienen que sentirse orgullosos. Ahora el poder pleno no está encerrado en el Palacio de Gobierno. Cada región tiene sus propios líderes, de manera que sólo aunando fuerzas se asegura la gobernabilidad necesaria.
En estos dos últimos años, el país pareció estar lisiado, situación que no puede continuar, porque resulta suicida no aprovechar este tiempo tan favorable para todo el mundo.