Los compromisos para exportar gas El gas boliviano ha dejado de ser tomado como una alternativa energética seria para la región. Brasil ha decidido buscar opciones en su propio territorio, para lo cual Petrobras se está empeñando en encontrar nuevos yacimientos de gas.
El Gobierno nacional ha hecho saber al de Argentina que este año las exportaciones de gas natural no podrán llegar a los volúmenes convenidos. También están en duda las exportaciones a Brasil, en los volúmenes establecidos en el contrato. Esto se debe, como es ampliamente conocido, a que la producción de gas natural se ha estancado en los volúmenes anteriores a la “nacionalización”, como consecuencia de la larga incertidumbre que siguió a los anuncios hechos por el presidente Evo Morales en mayo del 2006.
A raíz de la admisión pública de que Bolivia no podrá, tampoco este año, llegar a los volúmenes convenidos de exportación, el periodismo regional está repleto de alusiones a todas las incomodidades que provoca esta situación.
Argentina está atravesando por una grave crisis energética, producto de una política equivocada aplicada por su anterior presidente, que terminó frenando las inversiones en el sector. Ahora han comenzado los racionamientos programados e inesperados como consecuencia del crecimiento de la demanda debido a las altas temperaturas del verano.
En este momento, Bolivia debería estar enviando a Argentina 7,7 millones de metros cúbicos de gas, pero los envíos están apenas por encima de los 3 millones. Lo que se ha observado en los primeros días del año es que Argentina ha optado por no confiar en el gas boliviano, en vista de que es inseguro. Los argentinos no quieren poner en marcha plantas termoeléctricas que usen sólo gas boliviano porque saben que estarían corriendo un albur.
Esto muestra que el gas boliviano ha dejado de ser tomado como una alternativa energética seria para la región. Por esa misma sensación, Brasil ha decidido buscar opciones en su propio territorio, para lo cual Petrobras se está empeñando en encontrar nuevos yacimientos de gas.
Las inversiones petroleras siguen estancadas, a pesar de todos los anuncios hechos por el Ejecutivo sobre montos que se estarían proponiendo desembolsar diferentes empresas extranjeras. Las alusiones más frecuentes son a Petrobras, la empresa brasileña, y a PDVSA, la venezolana.
Respecto de la primera, se sabe que las inversiones serán por 260 millones de dólares en los primeros cuatro años, una etapa que servirá para conocer si vale la pena o no llevar el monto hasta los 1.000 millones.
La venezolana PDVSA, en cambio, no ha anunciado montos precisos después de haber hecho saber, hace ya dos años, que podría llegar hasta los 1.500 millones de dólares. Ahora, funcionarios del Gobierno boliviano dicen que PDVSA invertirá en el norte de La Paz, aunque no se sabe exactamente cuándo.
Todas las empresas que quieren invertir en Bolivia son atraídas por el contrato con Argentina, que en este momento fija un precio de 6,98 dólares por millón de BTU, según dijo el presidente de YPFB. Pero las empresas petroleras están esperando que Bolivia les ofrezca condiciones ventajosas para invertir.
Las reservas bolivianas no atraen a los inversionistas. No son suficiente atractivo como para que los inversionistas olviden que las condiciones para la inversión fueron cambiadas de manera unilateral hace un año y medio. Bolivia deberá mostrar al mundo que es un país confiable.