Desorden y caos en las inscripciones Resulta incomprensible que las autoridades educativas y los docentes no encuentren alguna solución para poner fin a estos sacrificios humanos. El problema no es nuevo, por lo que causa extrañeza y corresponde una severa censura a los responsables.
Al comienzo de cada año lectivo, las inscripciones escolares se han convertido en el mayor padecimiento para los padres de familia. Muchos de ellos, con una semana de anticipación a la apertura de los registros, pasan los días y las noches en las puertas de los establecimientos educativos expuestos a todas las inclemencias del tiempo, a veces acompañados de los propios escolares. ¿Deficiencias en la organización?, ¿falta de información?
Resulta incomprensible que las autoridades educativas y los docentes no encuentren alguna solución para poner fin a estos sacrificios humanos. El problema no es nuevo, data de hace muchos años, por lo que causa extrañeza y corresponde una severa censura a los responsables del castigo que sufren los padres de familia, ante el hecho de que, en lugar de facilitar el mecanismo para la matriculación, las condiciones que se presentan entorpecen más la aplicación de un derecho fundamental de la niñez: acceder a la educación gratuita.
Se podrá pensar que, en realidad, son los padres de familia, más propiamente las mamás, las que se precipitan en causar los desbarajustes que se producen en las inscripciones, pero podría ser también que en el pasado tuvieron malas experiencias, lo que las induce a ser precavidas, antes de tener sofocones. El temor que tienen es no conseguir inscribir a sus hijos, pese a que las autoridades educativas informan, a la conclusión del año escolar, que los que pasaron de curso no necesitarán inscribirse al año siguiente, porque de manera automática quedan ya inscritos. Sin embargo, como quiera que los bolivianos se caracterizan por ser escépticos, prefieren ver personalmente el registro, por si acaso el personal administrativo de la escuela hubiera cometido un olvido o un error. “¡Todo puede pasar!”, debe ser su reflexión.
En el presente año sucedió, además, un gran desconcierto. En muchas escuelas prevalece el caos, porque la fecha de la apertura de las inscripciones no es la misma. Hubo una gran dispersión al respecto. En unos establecimientos educativos las inscripciones empezaron el lunes último, en otros se dijo que se efectuarían a partir de la próxima semana. Otro componente de confusión lo generaron los colegios particulares, pues unos empezaron las inscripciones el lunes 14, en tanto que otros anunciaron que lo harán desde el próximo lunes 21, mientras negocian con el Ejecutivo el porcentaje del incremento de la pensión escolar.
Como corolario de la situación, lamentablemente hubo una pérdida de autoridad, algo que nunca sucedió en el pasado. Las disposiciones que se tomaban en torno a las inscripciones eran de unánime aplicación. En la vacación de fin de año se tendrían que adoptar las medidas con el tiempo suficiente. El Ministerio de Educación responsabilizó del desbarajuste ocurrido a las oficinas departamentales, llamadas Seducas.
El lado positivo es que los padres de familia realizan todos los esfuerzos y sacrificios, como dormir a la intemperie, para que sus hijos se eduquen adecuadamente, y con ello se superen en la escala social, marcando la igualdad que tiene que existir entre todos los bolivianos. En lo que concierne a los establecimientos escolares, la municipalidad anunció la entrega de ambientes nuevos, mientras que otros son reparados.