Invitamos a los lectores a dar a conocer libremente sus comentarios y sugerencias. Les pedimos ser breves —de lo contrario nos tocará editar sus cartas— y argumentar sus ideas. Sus misivas tienen que estar acompañadas de una fotocopia del carnet de identidad, y en el caso de un e-mail, de un número de teléfono en el que podamos contactarlos. Ningún documento que se nos envíe será devuelto.
Respaldo a Salvador Romero Ballivián De: Nicole Gerke (4889048 LP) Paula Vera (4881142 LP) Claudia Kuruner (2285247 LP) Ana Velasco (3478770 LP) Para: Director de La Razón
Mediante la presente, le adjuntamos una declaración que esperamos sea digna de publicación en su prestigioso medio de prensa.
A la Opinión Pública:
Con respecto a las declaraciones del 7 de enero del 2008, efectuadas por el presidente de la República, Evo Morales, en la inauguración del año electoral en la Corte Nacional Electoral, la comunidad de alumnos de todas las promociones de la carrera de Ciencias Políticas de la Universidad Católica Boliviana San pablo declaramos:
- Que las cátedras del Dr. Salvador Romero Ballivián son imparciales, con un enfoque académico y que en ningún momento nos hemos sentido presionados por adoptar o criticar ninguna línea política.
- Que la carrera de Ciencias Políticas de la Universidad Católica Boliviana San Pablo en todas sus materias tiene un enfoque académico, objetivo e imparcial.
Manifestamos que las ideas omitidas en esta carta son una iniciativa propia de la comunidad de alumnos de la carrera de Ciencias Políticas de Universidad Católica Boliviana San Pablo.
Firman los representantes de la primera, segunda, tercera y cuarta generación de la carrera.
Comentario sobre artículo publicado De: José Luis Roca 231289 LP Para: Director de La Razón
Para beneficio de los lectores de La Razón, quisiera hacer un breve comentario al artículo “Viva la pepa” del distinguido columnista y estimado amigo, P. José Gramunt. Él sostiene que la Constitución de Cádiz de 1812 fue conocida como “la Pepa” debido al apodo “Pepe botellas” con el que se nombraba despectivamente al rey intruso José Bonaparte. La verdad es otra. Aquella Constitución, que marcó un hito tanto en la historia española como en la americana, fue sancionada por las Cortes reunidas en esa ciudad andaluza el 19 de marzo, día de la fiesta de San José y de ahí derivó el nombre festivo de la Pepa. Tampoco me parece acertada la afirmación del columnista en torno a que la Constitución de Cádiz hizo sentir “incómodos a la mayoría de los españoles”. Por el contrario, esa Carta Fundamental, la primera de la historia española, consagró tantas libertades y derechos frente al absolutismo monárquico, que fue recibida con gran alborozo por todos los habitantes de la península. Cuando Fernando VII, recién salido de su prisión en Bayona la derogó dos años después, de ser “el Deseado” pasó a ser felón y traidor.
En cuanto a José Bonaparte, también lanzó su propia Constitución en la cual ofrecía el oro y el moro a los americanos. Pero en estas latitudes, Pepe Botellas y su Constitución fueron universalmente repudiados.
El sombrero del Prefecto de Oruro De: J.J. Fernández V. C.I. 1199931 Para: Director de La Razón
Un sombrero me mueve a escribirle para un comentario con toque de sicología social, en conexión con nuestra cotidiana política.
Desde la caída de Sánchez de Lozada, las huestes del MAS han impulsado, en actitud desafiante, el uso del sombrero, y si es negro, mejor. ¿A qué responde esta acción? Simplemente es una reacción del complejo de inferioridad, determinado por la reverencia del inferior hacia el superior que se materializaba en despojarse de esa prenda en tiempos ya idos, aunque es válida y aún pervive en los medios cultos.
Abundar en ese complejo, tomaría un amplio espacio que no disponemos, pues debo ir al punto: el sombrero del Prefecto de Oruro. La Tv mostró su imagen con sombrero, al mejor estilo neoliberal, lo que no representa ninguna rebeldía. Lo que llama la atención es que ese sombrero representa una falta de respeto a la primera autoridad del país, el señor Presidente y una molestia para los prefectos a su lado.
La docencia y los colegios privados De: Rodolfo Saracho Calderón C.I. 33158 LP Para: Director de La Razón
La Asociación Nacional de Colegios Particulares anuncia cada inicio de año el aumento de las pensiones escolares, esta vez con el argumento de que la inflación del 2007 cerró en 11,75%. Esta determinación resulta demasiado drástica para la magra economía de los padres de familia. Por ello, sugiero a las autoridades del Ministerio de Educación ya no formar docentes para los colegios particulares y abocarse íntegramente —con mejor metodología, docentes probos y capacitados— a formar a nuevas generaciones que vuelquen sus conocimientos en pro de los educandos de los establecimientos fiscales, y no como sucede ahora cuando se dedican más a su labor docente en las unidades pagantes, descuidando su principal papel, que cuesta dinero al Estado.
El turno de Ecuador plurinacional De: Pedro Godoy P. Centro de Estudios Chilenos CEDECH Para: Director de La Razón
Bolivia se proclama plurinacional. Nada menos que 36 “naciones” y algunas con menos de dos mil integrantes. La patria de Germán Busch Becerra y de Andrés Soliz Rada así se suicida. Debajo del afán de atomización está ese “culto a la diversidad” que es una caja de Pandora. En su interior está lo benigno: el respeto a las particularidades grupales, y lo diabólico: empujarnos a una II balcanización. A horcajadas de esas insensateces de Palacio Quemado está el apetito de desmembramiento de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y ahora Cochabamba y Sucre. Arrinconados sobre cordillera inhóspita quedarían, si la catástrofe cristaliza, los mestizos que apodan “serranos” o “collas”. Es una paradoja, por no decir una traición, que esas “izquierdas” se empeñen en pulverizar mientras, por otro lado, enhebran un discurso bolivariano con una exhortación a integrarse. Lo mismo escucho, aunque sin apoyo gubernativo, en Perú. Se reúne el III Congreso de la Confederación de Nacionalidades y Pueblos del Ecuador. Cuestiona al presidente Correa por no aceptar el principio de la multinacionalidad. Exige reconocer 14 naciones aborígenes. Supone un guirigay de lenguas oficiales.
Aquí el indigenismo reconoce como “minorías étnicas” o “pueblos originarios” a tribus ya incorporadas a la población vía sanguínea o cultural. Se extraen de las vitrinas de los museos y son decretadas existentes. Se les asignan privilegios. Éstos empujan al mestizo a proclamarse, por ejemplo, aymara o diaguita sin serlo. Es lo que se denomina folklóricamente “sacar patente de indio”. Sabemos: primero autonomía, luego focos guerrilleros y después intervención de las superpotencias. Debemos recordar la tragedia de Yugoslavia.
Correa adopta la misma actitud De: Sergio P. LUIS Profesional independiente Para: Director de La Razón
Primero, fueron los abusos —verborrea incluida— del autócrata venezolano contra los medios, que llegó a la clausura de un canal de Tv, sin escuchar las protestas de gobiernos y de instituciones democráticas del mundo. Éste es el Chávez que creyó que con su peculiar estilo chabacano y autoritario impediría las críticas a su gestión de gobierno. La verdad es que el tiro le salió por la culata, ya que su agresiva actitud hacia los medios no le alcanzó para prevalecer en su propuesta de constitución con la que pretendía legalizaría una dictadura desembozada.
Luego —¡cuándo no!— Evo Morales, se vio en la obligación de seguir a su mentor venezolano. En los tiempos democráticos de Bolivia, o sea cuando los jefes de estado electos por la ciudadanía estuvieron al mando de la nación, nunca un presidente se deslenguó tanto y tan injustamente contra los medios de comunicación como este peculiar Presidente. Fue un retruécano de insultos y falsas acusaciones. Y hasta llegó a conformar grupos de provocadores que hostigaron a periodistas de canales de Tv, con insultos, amenazas y hasta golpes.
Ambos, es decir Chávez y Evo, buscan eliminar críticas, procuran que nadie se oponga a sus designios, ni muestre los despropósitos y yerros de sus políticas populistas y sectarias. Parecía que estos dos ejemplos tendrían una virtud: mostrar a dónde puede llegar la fatuidad y el poco beneficio que dan las conductas poco democráticas y la porfía de acallar las voces ciudadanas y toda opinión opuesta. Son, inequívocamente, negadores de la libertad de expresión.
Pero no. Este mal ejemplo, pese a los pésimos resultados logrados con tales políticas, ha llegado ahora a otro país: el Ecuador, donde su mandatario hasta ahora fue más prudente. Del señor Rafael Correa, que es el presidente de ese país, no se escuchaba mucho. No se le conocían actitudes teatrales; se mostraba reflexivo, pese a que su orientación populista es ostensible, lo que lo convertía en una rara especie de autócrata. Sí, autócrata porque también enfervorizó a las masas contra un parlamento que fue democráticamente electo, y lo reemplazó por una asamblea; ya son tres: la de las calles de Venezuela, la culpable de ilegalidades de Bolivia, y la impuesta en el Ecuador.
Una información (La Razón, 13 de enero de 2008, página A25) al dar a conocer que Correa “montó en cólera contra algunos medios por una nota que indicaba que su hermana había comprado un auto de $us 55.000, antes de que entrara en vigor una polémica reforma tributaria, para evitar aparentemente el pago de impuestos”, reproduce la declaración del presidente: “Pediré a la Asamblea (de mayoría oficialista que reforma la constitución) que por esta clase de cosas (aparentemente las de sus familiares) haya sanciones más duras. ¡Ya basta de irresponsables que utilizan su poder para hacer daño a un gobierno!”.
Es fácil advertir que a los nombres de Hugo y Evo, como enemigos de la libertad de expresión, se ha unido, lamentable, el de Rafael.