Militares entre dos países El Presidente de Venezuela asegura que esa decisión es para evitar el contrabando, pero se da en un momento de tensión entre ambos países a raíz de la liberación de los rehenes de las FARC.
La orden del presidente venezolano, Hugo Chávez, de militarizar los controles fronterizos con Colombia para frenar el contrabando inquieta a los habitantes de la zona, que se benefician del bajo precio de alimentos y combustibles, aunque Bogotá minimizó el problema.
En un nuevo capítulo de la crisis diplomática que se desató a finales de noviembre, Chávez señaló el domingo que ordenó reforzar la presencia militar en el territorio limítrofe, de 2.219 km, y advirtió que si es necesario enviará a todo el Ejército venezolano y a civiles armados.
Chávez, cesado por Bogotá como mediador para un canje de rehenes de las FARC por rebeldes presos, se justificó indicando que los contrabandistas sacan de Venezuela productos subsidiados para la agricultura y el consumo local, en momentos en que ese país afronta un desabastecimiento de víveres.
En un primer resultado de la medida, la Guardia Nacional confiscó ayer 500 toneladas de alimentos que eran transportados por carretera, los cuales serán distribuidos a ´precios solidarios´ en mercados populares, según informó esa fuerza.
La determinación afectaría principalmente el trasiego de gasolina y víveres, que los colombianos compran a menor precio que en su país aprovechando, además, la tasa de cambio de un peso colombiano por dos bolívares fuertes venezolanos.
´Hasta ahora no hemos sentido ninguna dificultad, pero anticipo que vamos a tener inconvenientes con la canasta básica y, sobre todo, en el suministro de gasolina´, dijo ayer a radio Caracol Freddy Forero, gobernador de Arauca, uno de los cinco departamentos fronterizos con Venezuela. ´Están iniciando las acciones, la situación es de normalidad, pero estamos atentos´, comentó el gobernador de Norte de Santander, William Villamizar. Bogotá AFP
Una fuerza internacional
El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, dijo que podría aceptar la presencia de una ´fuerza internacional´ en una zona rural de su país para negociar un canje humanitario con la guerrilla de las FARC.
´Creo que no habría inconvenientes en aceptar también una fuerza internacional si fuera necesario, porque la buena fe de nuestra política de seguridad es total´, dijo Uribe en diálogo con BBC Mundo, después de reunirse con el presidente francés, Nicolas Sarkozy.
Uribe explicó que viajó a Europa en busca de ´un apoyo universal´ a la propuesta de la Iglesia Católica de crear una ´zona de encuentro´ con las FARC para habilitar el canje de unos 43 rehenes de ese grupo armado por cerca de 500 guerrilleros presos.
También indicó que ´la instancia de negociación está reducida a la Iglesia Católica en trabajo articulado con los delegados de los tres países europeos´, Francia, España y Suiza, lo que excluye la participación del presidente venezolano Hugo Chávez. Sarkozy habría considerado que la propuesta puede ser ´útil´. BBC Mundo
La etiqueta de terroristas
Clara Rojas, que estuvo seis años secuestrada por las FARC, dijo ayer que favorecería retirar la etiqueta de terrorista a ese grupo guerrillero sólo si deja en libertad al resto de los rehenes y no comete más secuestros.
Rojas fue asistente de la candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt en febrero del 2002 cuando fueron secuestradas en plena campaña.
Fue retenida en condiciones paupérrimas en una remota locación selvática por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Allí tuvo un niño con un guerrillero, y le fue arrebatado cuando tenía ocho meses.
´Para que se les quite el calificativo de terroristas, ellos deberían comprometerse primero a dejar en libertad a todos los cautivos y a no secuestrar de nuevo´, señaló Rojas. ´Si ellos hacen eso, entonces se puede avanzar´.
Las palabras de la abogada contrastan con la postura adoptada ayer por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, quien dijo que los rebeldes deberían estar clasificados como terroristas, pese al pedido del presidente venezolano, Hugo Chávez. Madrid, AP