ATPDEA, una nueva espera El Gobierno nacional insiste en que no firmará el TLC con EEUU. A cambio de ese mercado, que es el más grande del mundo, ha ofrecido negociar la apertura de otros, aunque no se sabe si esas gestiones han comenzado. La incertidumbre crece.
El Congreso de EEUU ha decidido ampliar por 10 meses, a partir del 29 de febrero, la vigencia del ATPDEA, el sistema de exención arancelaria para productos provenientes de Bolivia, Ecuador y Colombia. Más de 4.000 pequeñas empresas de El Alto de La Paz, además de cientos de otras en el resto del país, han pasado nuevamente de una esperanza a otra espera, teñida de incertidumbre.
La espera de una definición clara sobre la posibilidad de hacer exportaciones a EEUU se ha hecho muy larga y está generando los primeros gestos de ansiedad de parte de algunos empresarios. En efecto, se sabe que por lo menos siete empresas de La Paz decidieron emigrar, con todos sus equipos aunque no con sus empleados, hacia Perú o Chile, países que tienen firmados sendos Tratados de Libre Comercio (TLC) con la potencia mundial.
Las condiciones arancelarias que ofrecen los TLC dependen de cada documento. No existe un texto único de TLC, pues en cada caso los países interesados negocian las condiciones, a veces muy largamente, hasta llegar a un acuerdo, que se plasma en un tratado bilateral.
Por el momento, los empresarios bolivianos que optaron por emigrar están analizando las condiciones especiales que tienen tanto Perú como Chile en sus tratados con EEUU.
La peor alternativa que tienen es seguir esperando en Bolivia, pues la espera llena de incertidumbre paraliza las inversiones. Los empresarios encuentran muy difícil tomar decisiones a mediano plazo porque no saben cuál será el escenario en el que se realizarán sus eventuales exportaciones.
El Gobierno de EEUU ha anunciado que la fórmula del ATPDEA quedará sin uso porque propone a cada uno de los países beneficiados firmar TLC bilaterales. El Gobierno nacional ha dicho que, debido a las asimetrías en la dimensión de las economías de ambos países, ha decidido no ir adelante en la negociación de un TLC.
Otros países, como Perú, han usado esas asimetrías no para negarse a negociar, sino para obtener concesiones de EEUU. Por lo demás, aquello de las asimetrías es algo sobre lo que todos los demás países del planeta podrían hablar con Estados Unidos, que es la primera economía del mundo.
Apelar a las "asimetrías" para negarse a negociar equivale, entonces, a renunciar a una posición ventajosa en la negociación. Pero el Ejecutivo insiste en que no firmará el TLC con EEUU. A cambio de ese mercado, que es el más grande del mundo, ha ofrecido negociar la apertura de otros, aunque no se sabe si esas gestiones han comenzado.
La espera se ha hecho incómoda. Pero además se ha hecho perjudicial, porque paraliza no solamente las inversiones, sino también otras iniciativas que deberían estar avanzando para alentar el crecimiento del sector industrial.
Los programas de créditos concesionales para las pequeñas y medianas empresas tendrían más sentido si es que, en la perspectiva, esas empresas tuvieran la posibilidad cierta de exportar sus productos. Alentar a esas empresas a producir y, por otro lado, negarse a hacer algo para que tengan mercados en el exterior es, por lo menos, algo contradictorio.