Llueve en Beni y la gente está desesperada Las carpas habilitadas en la capital beniana albergan a cientos de familias damnificadas. Sin embargo, en Trinidad la vida es normal.
ATRAPADOS POR EL AGUA • Estos niños se cobijaban de la lluvia en un ambiente totalmente anegado por el agua. Ayer en Trinidad llovió durante más de seis horas luego de días de sol.
Ni las frazadas ni la ropa que Leoncio Fabricano colocó de forma desordenada sobre el techo de su carpa lograron impedir que la lluvia invadiera el interior de su refugio en el campamento Santa María, en Trinidad. “Llueve más aquí adentro que afuera”, masculla el anciano, mientras busca salvar su único colchón del agua que cae desde una gotera.
Ayer, luego de varios días de sol, seis horas de lluvia desnudaron la precaria situación de vida de más de 4.700 familias damnificadas en la capital beniana. La precipitación de 100 litros por metro cuadrado de terreno puso en estado de alerta a toda la gente afectada que comenzó a desesperarse ante el fenómeno climático.
Asentados a lo largo del anillo de protección, las personas además tuvieron que lidiar ayer con el barrial que se formó con la arena que se colocó en la Circunvalación para evitar el ingreso del rebalse de los ríos a la ciudad. La lluvia arrastró parte del lodo hacia la carretera y a sólo centímetros de los improvisados refugios.
Para José Orlando (7), llevar a su hermano menor (3) a la letrina instalada en el campamento 13 de Abril fue toda una odisea. El resbaladizo lodo provocó la caída de ambos un par de veces. Al final, el pequeño desistió en este intento y llevó a su hermano a hacer sus necesidades fisiológicas al lado de su refugio.
La mayoría de los damnificados se vio obligada ayer a caminar descalzos, para evitar resbalarse. “Mi hijo está con tos porque anda sin chinelas”, se quejó una de las damnificadas.
Las motos, que trabajan de taxis, no se animaron a ingresar a estas zonas, lo que obligó a los habitantes de los barrios que no fueron anegados a caminar varios metros por el lodazal.
La filtración de la lluvia hacia el interior de los improvisados refugios también se puso en evidencia en las carpas instaladas por Defensa Civil. Bismar Bravo se vio obligado a comprar hule para intentar aislar el techo y así salvar sus muebles y proteger a sus tres niños del agua. “Sólo me alcanzó para un metro”, se lamentó el mototaxista, a quien la situación que atraviesa desde hace una semana le obliga a dejar solos a sus hijos para ir a trabajar.
“Estamos embarrados, mojados y con hambre. Estamos jodidos”, dice en el campamento Santa María Leoncio Fabricano. Ayer, a la hora del almuerzo, una sopa de arroz “distrajo” el estómago de los cuatro miembros de su familia. “Por suerte conseguí huesitos para darle un poco de sabor”, comenta.
Entre tanto, la vida cotidiana en el resto de la ciudad trinitaria no sufre alteraciones, pese al desastre que se vive en la periferia.
El sábado en la tarde, por ejemplo, las tradicionales bandas inundaron de melodías la plaza principal desde el Club Social, mientras los jóvenes se entretenían dando vueltas en sus motos y vehículos último modelo, y los más adultos llenaban los locales de diversión de la urbe.
ASISTENCIA HUMANITARIA
Ayuda • Vitoria Ginja, coordinadora interina de la ONU en Bolivia, arribó el fin de semana a Trinidad en un avión ecuatoriano con víveres y vituallas para los damnificados.
Servicios • El Ministerio del Agua instalará en la capital de Beni cinco potabilizadores de agua que producirán 290 mil litros y garantizarán el abastecimiento para los afectados.
glosario
Lodazal • Espacio en el suelo donde se conforma una masa de la mezcla de tierra con agua.
Filtraciones • Paso de un líquido a través de un filtro que retiene las partículas sólidas.