Humberto entró en pánico cuando se enteró que Fidel Castro abandonaría la presidencia de Cuba. Se cercioró de que no se haya cortado la luz ni el agua en su panadería, y se preguntó si llegarían raciones de leche para sus hijos. Entonces cerró la tienda y se fue de pesca.
"Hay mucha gente que sí está triste, pero no pienso que vaya a haber muchas lágrimas porque se esperaba esto. Fidel está enfermo hace mucho tiempo ya", expresó el panadero de 25 años de edad.
Cuba reaccionó con calma al anuncio de que Castro no aceptaría una nueva elección como presidente, algo asombroso si se toman en cuenta las antiguas profecías de que la isla se hundiría en disturbios y caos, y que los cubanos huirían masivamente por mar. No había colas en las gasolineras, no había nadie comprando comida apresuradamente. Los trabajadores fueron a sus fábricas y los niños a la escuela con sus uniformes revolucionarios rojiblancos. La televisión estatal transmitió telenovelas y documentales históricos.
El martes fue un día como cualquier otro en Cuba; lo que demuestra el éxito que tuvo el Gobierno en preparar a la ciudadanía y al mundo para la despedida política del "líder máximo” .
La campaña comenzó en julio del 2006, cuando Castro fue operado. El líder cubano divulgó entonces una carta diciendo que cedía "temporalmente" el poder a su hermano Raúl. La Habana, AP