Sin Fidel, cubanos demandan cambios Entre las demandas destacan la eliminación de la doble moneda y de las restricciones sobre viajes al exterior, comercio de autos y casas, hospedaje en hoteles y el acceso a internet.
TODO ESTÁ NORMAL • Un hombre vende dulces mientras algunas personas caminan delante de un cartel con el rostro de Fidel Castro, ayer en La Habana. Cuba no alteró su cotidianidad.
Digiriendo aún la impactante noticia de la renuncia del \'Comandante en Jefe\' Fidel Castro a la presidencia y a la expectativa del reemplazo que será definido el domingo, los cubanos urgen ahora más que nunca las reformas prometidas por Raúl Castro: “son inevitables”, dice una joven.
“Los cambios llegarán poco a poco, pero tendrán que venir inevitablemente, hay muchas cosas que no funcionan y muchos problemas por resolver”, declaró a la AFP Yailín Sánchez, una economista de 26 años, mientras esperaba un ómnibus sentada en el bordillo de la acera.
La joven espera “que aparezca” un puesto en una firma extranjera para ganar en divisas y mejorar su situación económica. “Son inevitables, una economía no se puede sostener sin cambios, no habría desarrollo”.
A pocos metros del lugar, próximo a la Plaza de la Revolución, un gigantesco cartel muestra a un Fidel Castro sonriente y destaca su concepto de revolución: “es sentido del momento histórico, es cambiar todo lo que debe ser cambiado (...)”.
“Sí, hay que cambiar cosas, mejorar los salarios, la alimentación, son muchas limitaciones las que tenemos, pero hay que hacerlo ya”, dijo Rolando, un sesentón que trabaja como bicitaxista en La Habana y que se busca en un día unos 400 pesos cubanos (unos 16 dólares), equivalentes al salario mensual de cualquier profesional en la isla.
En la calle, la casa o camino al trabajo, los cubanos, que aún asimilan la renuncia de Castro —tras 19 meses de convalecer de una enfermedad—, no hablan de otra cosa que de los cambios prometidos por Raúl, y especulan sobre cuáles serán.
“Preferiría que se arreglara el transporte de una vez, se pasa mucho trabajo para moverse”, expresó Yailín Sánchez.
De una larga lista de demandas destacan la eliminación de la doble moneda -se gana en devaluados pesos cubanos y se compran productos en moneda dura-, y de las restricciones sobre viajes al exterior, hospedaje en hoteles, comercio de autos y casas, y acceso a internet.
“Vendrán los cambios que tengan que venir, pero es cosa del Parlamento”, asegura con optimismo Edesio Romero, quien combatió bajo las órdenes de Raúl contra la dictadura de Fulgencio Batista (1952-58), sirvió 30 años en el ejército revolucionario y ahora vende caramelos en una céntrica avenida.
Pero “esto lo hago para no aburrirme en casa”, comentó el anciano que, pese a sus 79 años, está en plena forma, y sostiene que “la mayoría” de las penurias de sus compatriotas “se deben al maldito bloqueo (embargo)” que el Gobierno de EEUU aplica contra la isla desde 1962.
“Yo veo hasta ahora mucho ruido y pocas nueces”, advierte Pedro, un electricista \'por la izquierda\' (ilegal) de 58 años, refiriéndose a la gestión de gobierno de Raúl, quien ha prometido a los cubanos reformas, aunque “dentro del socialismo”.
En medio de sus dificultades cotidianas, los cubanos —siete de cada diez nacieron o crecieron bajo el gobierno de Fidel— están a la expectativa del reemplazo que será definido en sesión del Parlamento el domingo, para los próximos cinco años.
“Pienso que seguirá Raúl al mando”, dijo una mujer que corría a su trabajo, pero una joven educadora de círculos infantiles se inclinó por el vicepresidente Carlos Lage: “Es más ejecutivo”, afirmó la maestra.
“Es mejor malo conocido, que bueno por conocer, con Raúl no sé lo que pasará”, expresó Rael Lescay, una estudiante de estomatología. Para Dianelys Lemus, una licenciada en alimentos de 25 años, “no habrá en Cuba otro gobernante como Fidel”, aunque tiene la esperanza de que “las reformas esperadas llegarán con Raúl”. La Habana, AFP
El Gobierno cierra filas
Los cubanos superaron la sorpresa de la renuncia de Fidel Castro a la presidencia y comenzó ayer una avalancha de campañas de opinión para defender la revolución, un mecanismo usual que ha permitido al Gobierno de la isla comunista el fortalecimiento de la unidad a lo largo de décadas.
Federaciones de estudiantes, editoriales en medios oficiales, intelectuales, dirigentes juveniles y la población salieron a la palestra con declaraciones y comentarios, en momentos en que se decide quién dirigirá los destinos del país tras 49 años de gobierno del líder.
Mientras todo lucía en calma en la isla, sus ciudadanos desarrollaban sus tareas con normalidad y en las calles había los mismos carteles gigantes con proclamas revolucionarias y dibujos antiimperialistas.
“Fidel nos anuncia su decisión con la certeza de que estamos preparados para entenderlo porque somos —cosa rara en este mundo de hoy— un país organizado, unido, fuerte”, expresó una nota leída el martes por la noche en la Mesa Redonda de la televisión nacional cubana, de carácter estatal. La Habana, AP