Guillermo Bedregal citando a V. Abecia nos recuerda: “La producción del estaño que iba a remplazar la producción de la plata, comenzó a manifestarse como primer rubro de las exportaciones bolivianas hasta alcanzar la situación de dependencia por la monoproducción”. Su ritmo ascendente es sostenido hasta culminar en 1929 al 75%. El 3% y luego el 5% de la producción constituía el impuesto al Estado, suma tan exigua permitió la concentración del poder económico en manos de la gran minería pese a que la producción del estaño en este primer periodo fue aumentado notoriamente el volumen de las producciones y las exportaciones, ya que su valor comercial también fue de importante incremento.” Hace 80 años, iniciamos un ciclo económico basado en la minería que se prolongó hasta 1952.
Hoy el sector dinámico sigue siendo el exportador: hidrocarburos, minería y exportaciones no tradicionales. El 2004 sería de 58% de exportaciones sin valor agregado, y pasamos al 2007 a 83%., retornamos a un patrón productivo como el de hace 80 años.
Este modelo se refuerza con la suscripción de los contratos petroleros, los cuales según Ronald Durán Chuquimia, son “contratos petroleros de sastre” que cambia todo para que no cambie nada. Las recientes aproximaciones a PETROBRAS, para que vuelva a invertir en Bolivia, e muestran que se afianza nuestra dependencia ya que la condición es que la transnacional brasilera, invertirá pero exclusivamente para atender los compromisos de exportación de gas. Mucho nacionalismo para seguir fortaleciendo las economías de nuestros vecinos olvidándonos del discurso previo de la industrialización del gas a favor de Bolivia.
En minería, cuatro grandes proyectos en el departamento de Potosí , entre los que destaca San Cristóbal, el cual después de varios años de inversión y trabajos preparatorios arranca el 2007. La empresa es subsidiaria de una estadounidense y de la japonesa Sumitomo. Se espera que produzca diariamente 1600 TM de concentrados de zinc-plata y plomo-plata con recuperación estimada de 76% de plata, 92% de zinc y 86% de plomo. El 2007 se exportaron entre 50.000 a 55.000 TM, pero de concentrados, estamos en lo mismo, exportamos sin valor agregado. ¿ Y la metalurgia, donde queda?.
Otro proyecto estrella es el Mutún, después de un largo forcejeo se firmó el contrato con la Jindal, la cual asegura varios miles de millones de inversión. Pero Bolivia tendrá que hacer cuantiosas inversiones, por más de 300 millones de dólares en infraestructura para la exportación y además ha comprometido gas subsidiado, con lo cual los millones de dólares anuales que recibiremos se compensarán para la empresa extranjera. ¿Buen negocio?, un poco dudoso. ¿Este proyecto servirá para sentar las bases de un nuevo desarrollo industrial? Tal como lo hicieron la ex URSS o la Unión Europea del Carbón y el Acero. El futuro lo dirá.
En contraste, hay una actitud gubernamental sistemática para destruir todo el proceso de diversificación productiva, tanto en el Oriente, con el propósito de liquidar a la “oligarquía”, como en el Occidente, cuando se declara la negativa a suscribir un TLC con los Estados Unidos o se da una demora sospechosa en las gestiones para prolongar el ATPDEA.. Los proyectos mixtos del Gobierno repiten industrias establecidas y muestran montos de inversión ridículos que no auguran nada bueno. Para sostener popularidad se generan bonos creando una actitud rentista peligrosa. ¿Nuevo modelo económico? Parecería que no.