Nunca se sabrá si el desastre económico al que llegó Cuba tras los 49 años de presidencia de Fidel Castro se debe a la mala gestión de gobierno o al bloqueo despiadado al que sometió Estados Unidos a ese país. Cuba fue, al final, una víctima de la guerra fría.
Veinte años después de terminada la guerra fría, Fidel Castro acaba de anunciar su decisión de dejar el cargo de presidente de Cuba que venía desempeñando desde que sus guerrilleros tomaron La Habana el último día de 1959.
El anuncio fue la confirmación de algo que todos sabían inevitable desde mediados del 2006, cuando Castro decidió someterse a un tratamiento contra el cáncer y pedir a su hermano Raúl que lo reemplace en el cargo.
Fidel Castro fue una pieza llamativa en la guerra fría, pues convirtió a su país en la primera república socialista del continente americano, marcando el punto más avanzado hacia el occidente al que llegó la influencia de la Unión Soviética.
Cuba adquirió una importancia muy grande en la política mundial. Su proximidad al territorio norteamericano hacía olvidar el hecho de que se trate de un país pequeño, de una economía insignificante.
Siete años después de iniciada la revolución cubana estalló en Bolivia la guerrilla dirigida por el Che Guevara, compañero de Fidel Castro y funcionario de su gobierno hasta pocos meses antes.
La guerra fría había hecho que Estados Unidos acuse a Cuba de estar exportando su revolución a América Latina, y la guerrilla del Che en nuestro país pareció la confirmación de esas denuncias. Estados Unidos ordenó el bloqueo de Cuba en la OEA y todos los países de la región obedecieron, aunque pocos años después algunos de ellos optaron por reanudar relaciones con el régimen cubano. Bolivia lo hizo con Juan José Torres, en 1971.
Lo más cerca que llegó Castro de contar con un segundo país socialista en América Latina fue cuando Salvador Allende triunfó en Chile, en noviembre de 1970. El brutal golpe militar de 1973, dirigido por Augusto Pinochet, interrumpió ese proceso y mostró la cara más sangrienta de la supuesta guerra fría.
La economía cubana, que vivía del turismo de los estadounidenses antes de la revolución, pasó a depender de la solidaridad de la URSS. El hecho de que el régimen socialista subsista 20 años después de la caída del muro de Berlín muestra sobre todo el espíritu de sacrificio de los cubanos que quedaron en la isla.
Los 49 años de Fidel Castro en la presidencia de Cuba dejan a su país con una economía en estado lamentable. Debe importar los alimentos más elementales. El año pasado el gobierno de Raúl Castro firmó un contrato con empresarios de Estados Unidos para la compra de alimentos por 108 millones de dólares.
Raúl Castro ha comenzado a tomar iniciativas que presagian un cambio profundo en la orientación económica de su país. Las decisiones que está tomando dan la razón a quienes pronosticaban que Cuba debía elegir entre una salida al estilo de la URSS —con destrucción del país— o una salida al estilo de China —aceptando el capitalismo bajo condiciones muy precisas, pero preservando el país y el socialismo—. En el balance habría que mencionar el hecho de que Cuba tiene el mejor sistema de salud y que fue el primer país latinoamericano que terminó con el analfabetismo y la desnutrición infantil.
Nunca se sabrá si el desastre económico al que llegó Cuba tras los 49 años de presidencia de Fidel Castro se debe a la mala gestión de gobierno o al bloqueo despiadado al que sometió Estados Unidos a ese país. Cuba fue, al final, una víctima de la guerra fría.