Sin norte. Los proyectos encarados desde el 2007 para resguardar a la ciudad quedaron a medias. La inundación llegó primero.
Peligro. La Alcaldía y la Prefectura beniana no podrán encarar un desastre similar al que vivió el departamento desde el 2007.
Soluciones. La construcción de anillos zonales, el traslado de la ciudad y el cambio de hábitos agrícolas son parte de los planes.
Protección. A 30 años de su construcción, el anillo de Circunvalación que protege a los trinitarios se encuentra debilitado.
Los efectos del fenómeno climatológico de La Niña encontraron a los más de 900.000 habitantes de Trinidad desprotegidos. Los trabajos de prevención para resguardar a la ciudad de posibles inundaciones —encarados desde el 2007 por las autoridades departamentales, municipales y del Gobierno— no fueron impulsados a tiempo, lo que agudizó el desastre que sacude a la capital beniana y que tiene a más de 4.000 familias damnificadas.
La falta de coordinación, la carencia de recursos económicos, la dimensión de la inundación —que superó a la vivida el 2007— y las diferencias políticas, además, desnudaron la debilidad de estas instituciones a la hora de afrontar la ayuda a los damnificados, quienes se quejaron por la falta de carpas, alimentos y la atención médica oportuna.
“Yo estoy seguro de que si bien no se hubiera podido evitar el desastre, sí se pudo mitigar sus efectos”, señaló Saud Yuja, oficial mayor de Desarrollo Territorial del municipio de Trinidad.
La autoridad recuerda que los proyectos ediles de prevención desarrollados tras las inundaciones del 2007 no se pudieron concluir “por falta de tiempo”. Entre las obras programadas se encontraban la construcción de un cinturón de seguridad para resguardar a las zonas 13 de Abril y Arroyo Chico —que terminaron inundadas— y la edificación de dos albergues polifuncionales destinados a servir de refugios para los damnificados, que al final terminaron en precarios campamentos al borde del anillo de Circunvalación.
“No dio tiempo para concluir con los trabajos, ya que comenzaron las lluvias y nos halló sin recursos económicos”, aseguró Yuja. Explicó que la Prefectura y la Alcaldía gestionaron a mediados del 2007 una ley que les permitiera utilizar los recursos del IDH para encarar las obras de reconstrucción y de prevención después del paso del fenómeno de El Niño. Pero “la ley fue firmada recién en diciembre y promulgada en enero, cuando ya las lluvias estaban, una vez más, afectando al país y anegando al departamento y a la ciudad”.
Luis Phillips, miembro del Centro de Operaciones de Emergencia (COE) del departamento del Beni y director del Servicio de Mejoramiento a la Navegación Amazónica (Semena), apunta a la falta de visión de las autoridades benianas.
“En cuestión de seguridad lamentablemente no se hizo nada. El problema es que necesitamos un plan de acción antes de que sucedan los desastres, no para después, como sucede actualmente. Creo que en vez de destinar recursos en carreteras, se debería haber invertido en estudios serios para determinar dónde estamos errando. No podemos seguir en esta lógica de esperar que cada año se inunde Trinidad y su gente”, manifestó.
Phillips sugirió armar un equipo de profesionales a nivel internacional para buscar una solución definitiva para Trinidad. “Ya no hay que improvisar soluciones. Es necesario estudios hidrológicos y de cuencas, y crear una institución con recursos cuya única función sea la de la prevención de los desastres”, dijo.
Uno de los proyectos que buscaba proteger a la ciudad de Trinidad del rebalse de los ríos benianos fue el del muro deflector, idea propuesta por el Gobierno y apoyada por los militares venezolanos. El dique, proyectado sobre aproximadamente 28 kilómetros de longitud, no fue concluido y finalmente fue rebasado por las aguas del río Ibare.
“Si este trabajo se hubiera encarado con seriedad, es decir, con los estudios correspondientes, que no se hicieron pese a la contraparte entregada por la Alcaldía, se hubiera podido evitar el desastre en la ciudad de Trinidad”, aseguró Carlos Dellien, presidente del COE departamental.
Dellien señala que a pesar de no contar con el estudio previo, el Gobierno empezó a realizar el proyecto. “Era un tema político, estaban apurados ya que si funcionaba el deflector ellos se llevaban la flor. Sin embargo, el deflector —que lleva un 10 por ciento de avance— no nos protegió y más bien hizo que el Ibare ingrese por la laguna Suárez, hecho que nunca había sucedido”.
Dellien asegura que “en cinco meses, una sola empresa no puede hacer mucho con unas cuantas maquinitas. Pero si hubieran intervenido una decena de empresas, trabajando en tramos, se hubiera concluido el deflector y quién sabe sería otra la historia”.
En la opinión de un oficial del Ejército boliviano, que prefirió mantener su nombre en el anonimato, las diferencias políticas entre la administración del presidente Evo Morales y las autoridades benianas influyeron en la falta de coordinación efectiva.
“Cada uno quiso trabajar sin el otro para demostrar su capacidad y tener así réditos políticos. Al final, ambos actores se aplazaron, no creyeron que la inundación sería más grave que la del 2007 y no buscaron prevenir juntos este desastre”, dijo el miembro del Comando Conjunto.
Phillips vaticina que de seguir esta situación, “el 2009 una vez más los benianos estaremos llorando sobre la leche derramada”.
Glosario
Deflector • Una especie de muralla cuyo objetivo es desviar una corriente de agua.
Anillo de protección • Es una obra que rodea a una ciudad a través de un terraplén circular.