“Pasó el tiempo como para decir a fondo mi palabra” Carlos Mesa, el ex presidente revela los tres errores que cometió en su gestión. Dice que Evo Morales fue parte de la desestabilización y advierte que el Jefe de Estado pone en peligro una oportunidad histórica para el país.
El ex presidente de la República, Carlos Mesa, cuida en extremo sus palabras para decir que está pasando de la reflexión hacia el ejercicio de la política. Tras un diagnóstico de su gobierno y una crítica al papel histórico del mandatario Evo Morales, revela que hace reuniones para analizar la opción de un instrumento político y que quiere influir hoy y ayudar a cambiar la actual inestabilidad política con miras a un proyecto que, según su imaginación, “será largo”.
¿Qué está haciendo Carlos Mesa y de qué está viviendo? No vivo de mi pensión presidencial, porque no me la han pagado jamás, vulnerando una normativa que existe sobre el tema. Me parece incorrecto e injusto, porque hay ex presidentes a los que se les paga y a otros que no. Por otro lado, hemos creado la Fundación Comunidad con el objetivo de desarrollar consultorías en gestión pública, institucionalidad, democracia o proyectos energéticos. Está integrada por un equipo que me acompañó en mi gobierno, somos 17 personas. Y finalmente tenemos una productora entre Mario Espinoza, Ximena Valdivia y yo.
¿Qué de positivo y negativo halla en su gestión de gobierno? El elemento fundamental de mi Presidencia es haber colocado la agenda del país. En la coyuntura, valoramos la vida humana y el respeto a los derechos humanos, y dimos solución a la crisis económica, Bolivia tenía un déficit del 8%. En la política, la agenda tuvo tres componentes: la convocatoria a la Asamblea Constituyente, el referéndum de hidrocarburos, y la modificación de la Ley de Hidrocarburos y la proposición de llevar al país a las autonomías y la elección directa de autoridades departamentales.
Tuve el coraje de recoger la demanda popular, de asumirla y de aplicar la agenda. Hice el referéndum de hidrocarburos, que fue la base del decreto del 1 de mayo del 2006 y de la renegociación de contratos, y presenté un proyecto de ley que fue distorsionado por el Parlamento.
En lo negativo, tuve que irme antes del 6 de agosto del 2007 por mi incapacidad de entender de que debí haber construido un instrumento político teniendo un gran respaldo popular. No escuché a mis asesores que me decían: “No puedes gobernar durante cuatro años sólo con el apoyo popular y sin partido”. Fue un gravísimo error que creo que tuvo que ver con el desenlace. Y fui víctima de la presión de sectores radicales, del más conservador, como de los radicalismos de Solares, Quispe, Mamani. Tuve una cohabitación pacífica con Evo Morales hasta el 6 de marzo del 2005, cuando —por mi discurso de la renuncia— Evo rompió conmigo y, desde entonces, fue parte de la desestabilización que terminó con mi gobierno.
Habla de cohabitar con Evo… No hubo nunca un acuerdo. Evo se dio cuenta de que yo podía ser un puente histórico importante; ambos nos dimos cuenta de que él podía perfectamente desestabilizarme y de que yo tenía un enorme poder de convocatoria; pero cuando decidió enfrentarse bloqueando el país no pidió la nacionalización de los hidrocarburos, pidió que los ingresos fuesen regalías, en lugar de dividirlo en impuestos y regalías. Con esa excusa hizo un bloqueo nacional y como yo no podía sacar a las FFAA, hice mi discurso del 6 de marzo, razón por la cual Evo Morales ha decidido ponerme una cruz y desde entonces me detesta en lo personal. Entonces, gané esa batalla, pero perdí la guerra.
En esa situación usted apeló a los intentos de renuncia. ¿Esos intentos fueron acertados? Hubo tres momentos vinculados con la renuncia. La del 6 de marzo fue una decisión de jugarme al todo o nada. Con la renuncia, yo decía que tengo el respaldo popular del país, pero pude haber perdido y créeme que hubiera renunciado. El error que cometí es que, con ese respaldo, debí haber dicho: “Aquí está la Ley de Hidrocarburos de Carlos Mesa, o la aprueban o me voy”; no debí haber firmado el acuerdo con el Congreso. Después cometí otro error: ante la imposibilidad de avanzar en la Ley de Hidrocarburos en el Congreso, dije “prefiero irme” y propuse un acortamiento del mandato y una convocatoria a elecciones, que el Congreso me rechazó. Luego vino el periodo final, en el que todas las fuerzas activaron la presión y me dí cuenta de que estaba atrapado; quisieron repetir el libreto de octubre para lograr 50, 20, 30 muertos… Tenía que ser consecuente con el respeto a la vida.
Cuando habla de libreto, puedo entender que lo de octubre de 2003 fue confabulado Eh, eh. No, no. Me refiero a que en octubre pasó tal cosa, no te puedo decir que fue organizado o no, sí puedo decir que quisieron copiar el modelo: estrangular a La Paz, bloquear El Alto, evitar el abastecimiento de alimentos y de carburantes. De modo que estuviera enfrentado a la gente que decía necesitamos combustible, transitar, alimentos. ¿Y cómo hacerlo?, ¿cómo Sánchez de Lozada? Ni hablar. Por eso, por convicción ética, renuncié. No entiendo por qué hay una lectura tan arbitraria de que quería atornillarme al poder.
¿Hoy tiene un concepto diferente de Morales? Cuando fui Presidente de la República, él era el jefe de la oposición, el político más poderoso del país. En esencia, no he cambiado de opinión, pero pensaba que el Presidente tenía una potencialidad de comprensión de la realidad boliviana mayor de la que tiene. Evo Morales no tiene la capacidad suficiente para entender el rol histórico que le toca jugar. Está desperdiciando una oportunidad extraordinaria, todavía no la ha perdido totalmente, pero está cerca de perderla; con la representación simbólica de ser el primer Presidente indígena tiene la posibilidad de abrir el espacio de diálogo a blancos, mestizos e indios en este país.
¿Esto lo atribuye a la visión del propio Presidente o a la de sus asesores? El Presidente debería preocuparse más por un ejercicio intelectual, para leerse a sí mismo y lo que pasa en Bolivia; pero está en una espiral: 18 horas volando por el país, en actos públicos, inaugurando cosas o jugando fútbol. Necesita detenerse y ojalá pudiera dormir un poco más, porque las personas que descansan más piensan mejor. Evo necesita estar solo. Entiendo, el político es un hombre de acción, yo quizá me fui al otro extremo: demasiada reflexión y menos acción, pero Evo es pura acción, necesita pensar un poco.
¿Cree que después de Evo un indígena podría volver a gobernar Bolivia? Por supuesto que sí. Una de las cosas extraordinarias que Evo ha abierto es que cualquier boliviana o boliviano puede gobernar el país, pero ese no es el tema. El problema es que se pierde la oportunidad histórica. Evo tiene que decir juntos construyamos un nuevo país. Y no quiere decir que no haga su revolución.
Estamos en otro embrollo político del cual parece difícil salir. ¿Halla alguna salida? La única es que los jugadores entiendan que ninguno tiene el cuerpo suficiente para derrotar al otro; segundo, estamos en un mismo escenario y tenemos que compartirlo. Ahora, si fuera Evo Morales, trabajaría intensamente para ir a un referéndum para que todos los departamentos seamos autónomos. Si tienes los nueve departamentos en autonomía, el debate sería diferente.
¿La propuesta de un referéndum nacional de autonomías puede ser una salida? La situación está muy confrontada como para que yo piense que el Presidente tiene la voluntad de ir a las nueve autonomías. Entonces tenemos que generar una pausa para lo siguiente: El Gobierno tiene que reconocer que esta CPE es inviable incluso para sus propios intereses y los autonomistas tendrán que entender que sus estatutos son constituciones paralelas. En consecuencia, deberían aceptar que un equipo reconocido por todos se reúna durante dos o tres meses para hacer una propuesta de Constitución que incluya las autonomías y las propuestas legítimas del MAS, y que se la presente a consideración de la Constituyente para aprobarla.
Seguramente está informado de las encuestas ante una eventual elección presidencial. El primer candidato, naturalmente, es el presidente Evo Morales, pero usted aparece en las encuestas con un 13% de apoyo, en el segundo lugar Es demasiado prematuro hablar de elecciones y creo que lo que las encuestas dicen hoy no necesariamente ocurrirá el día que no se sabe cuándo será. Ese es el otro problema. Porque si supieras que el presidente Morales termina su mandato el 2010 supiéramos que el 2011 tendremos nuevo Presidente. Si tu pregunta es si Carlos Mesa está interesado en participar en elecciones, mi respuesta es que no existen condiciones para que después de una elección —en la hipótesis de que Evo Morales no sea Presidente— se le permita gobernar a otro tranquilamente. Y mientras este país no construya las bases para la estabilidad política, no tiene ningún sentido participar en política. Si tuviera la certeza de que una elección va a garantizar estabilidad a un Presidente, yo estaría dispuesto a entrar en la política.
¿No consideró enmendar el error de no haber formado un instrumento político? Sí, por supuesto que sí. No puedes hacer política si no constituyes un instrumento político y si decidiera entrar en política, opción que no descarto, constituiría un instrumento político, pero éste no es un momento adecuado. ¿Reflexiono si Tuto Quiroga o Samuel Doria Medina creen que en estas condiciones tendrían posibilidades de sobrevivir un año en el Gobierno por las condiciones de inestabilidad crónica que vive Bolivia? Precariamente, Evo Morales puede gobernar porque tiene una legitimidad brutal que le da el voto y el hecho de ser el primer Presidente indígena. Después de Evo, ¿qué es lo que tenemos? Y ese no es un argumento para que se quede Morales. Creo en la renovación.
¿Usted no está trabajando en este momento en la formación de un instrumento político? Estoy reflexionando, estoy reuniéndome con gente amiga, sobre la opción posible, pero no en el corto plazo. No para mañana porque no creo que vayamos a vivir elecciones mañana, pero vuelvo a decirte que aunque mañana haya elecciones, yo no participaría en el actual contexto.
Pero la política requiere de compromiso. Es decir, usted tendría que ayudar a cambiar dichas condiciones. Estoy convencido de ello, si no no estaría diciendo todo lo que te estoy diciendo. No puedes pedir estabilidad y estar sentado en tus laureles. En ese sentido, hay pasos que dar, pero el peligro es pensar que cuando alguien entra en política lo que quiere es la Presidencia mañana por la tarde. Estoy en un camino que me imagino será largo. Un camino en el que además eventualmente la gente definirá. No tiene ningún caso pensar que uno, porque uno quiere, es la persona que el país necesita. Gracias a Dios no me voy a suicidar si no hago política.
Es decir que Mesa ha vuelto al ejercicio pleno de la política… Pleno no. Está construyendo, reflexionando sobre la conveniencia de la sociedad, de que yo pueda o no contribuir a la política. Estoy en esa fase.
Y ya se dio alguna respuesta En el mediano plazo, si las cosas, si podemos ayudar a la reconstitución de la estabilidad, yo diría que sí. Si no podemos ayudar, no.
¿Es decir, vamos a tener a Carlos Mesa influyendo más? Si sin duda que sí. En marzo presentaré dos libros sobre mi Presidencia. Muchas preguntas que tú me has hecho están respondidas en detalle en el libro. Ha pasado el tiempo suficiente, hemos recibido críticas de todo tipo, poco a poco, el tiempo ha ido pasando y las mismas personas ya no opinan lo mismo de lo que nosotros hicimos. Ha pasado el tiempo suficiente como para que yo diga a fondo mi palabra.
“ Me fui antes del 2007 por mi incapacidad para entender de que debí haber constituido un instrumento político . ”
“El Presidente debería preocuparse más por un ejercicio intelectual para leerse a sí mismo. Necesita estar solo y dormir un poco más”.
“Hay pasos que dar, pero el peligro es pensar que cuando alguien entra en la política, lo que quiere es la Presidencia mañana por la tarde”.