M. Kempff ¿le habrá rezado a “el general” para que desde algún rincón del universo mueva los hilos de un cuartelazo contra los analfabetos que insultan su inteligencia? El inconsciente suele jugar malas pasadas. A veces, la historia personal se presenta pateando la puerta, y el pasado que parece superado reaparece con su cara más fea. Éste es el caso de Manfredo Kempff Suárez, quien en su columna en este diario del 19 de febrero hizo un llamado directo —y sin anestesia— al golpe de Estado.
O cómo interpretar, si no, la advertencia: “Cuidado Presidente que los militares se cabreen de tanta chacota nacional, de tan mal gobierno, de tanta irresponsabilidad, y lo pongan a usted de patitas en la calle”. Y por si quedaran dudas: “no se extrañe ver en alguno de sus madrugones en el Palacio que la plaza Murillo está rodeada de tanques y ‘carapintadas’”. Podría decirse que es una mera descripción de los peligros que afronta Bolivia si no fuera por el inoportuno ¡¡“Cuidado Presidente”!! que vuelve
advertencia el supuesto “análisis”. Los argumentos para justificar la asonada militar son los mismos que los usados en el pasado para volver a los uniformados salvadores de la patria: el mal gobierno, la “irresponsabilidad”...
Pero ¿podemos a esta altura legitimar que “los militares se cabreen de tanta chacota nacional”?, ¿o decir que no hay “lealtades incondicionales” (por parte de las FFAA)? ¿No deben ser los ciudadanos los encargados de juzgar el buen o el mal gobierno apelando a los mecanismos que otorga la democracia, incluyendo el voto premio o castigo, o las protestas callejeras si es el caso?
Pero si es verdad que Evo Morales sorprende a propios y extraños con sus declaraciones inesperadas, con más o menos tino, Manfredo Kempff no tiene esa cualidad. Su discurso es previsible. En columnas anteriores reivindicó al general-dictador Banzer, le escribió cartas al cielo (o al infierno, no recuerdo bien) y dejó ver en muchas ocasiones su hilacha racista al acusar a los constituyentes de ser un conglomerado de pastores analfabetos.
Al escribir la citada columna, titulada Política pendular, ¿le habrá rezado a “el general” para que desde algún rincón del universo mueva los hilos de un cuartelazo contra los pastores y analfabetos que insultan la inteligencia del ex diplomático desde el Palacio Quemado, el Parlamento o la Asamblea Constituyente?
Bolivia vive un momento —otra vez— complejo, sin que nadie pueda anticipar el devenir de las nuevas pulsetas políticas y regionales. Pero debería ser sentido común la defensa de la democracia y la condena a este tipo de proposiciones trasnochadas o memorias desdichadas.
*Pablo Stefanoni es periodista argentino. Fue asesor de comunicación del presidente Evo Morales.
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