Uno de los incidentes diplomáticos más tensos de los últimos años en Sudamérica terminó con una reconciliación entre Colombia y Ecuador, en el ámbito del Grupo de Río, en Santo Domingo; pero dejó la sensación de una fuerte división de criterios en la región sobre el terrorismo.
En un duelo verbal tenso y punzante, los presidentes Álvaro Uribe y Rafael Correa expusieron sus puntos de vista sobre el ataque del Ejército colombiano a una patrulla de guerrilleros de las FARC que se había refugiado en territorio ecuatoriano.
Los conceptos de soberanía fueron motivo de debate por parte del mandatario Uribe, pero el tema central fue la definición de terrorismo. El gobernante colombiano hizo una defensa solitaria de su criterio de que los guerrilleros de su país son en realidad terroristas y narcotraficantes, pero sólo recibió la solidaridad del Vicepresidente del Perú.
La influencia de Hugo Chávez fue muy notoria, pues no sólo tuvo el apoyo de Correa, sino el silencio cómplice de otros jefes de Estado que esquivaron el tema.
El presidente Evo Morales contribuyó al debate diciendo que el imperialismo acusa ahora a los líderes de izquierda de ser narcotraficantes, con la misma facilidad con que antes los acusaba de ser comunistas.
En un ambiente con esas características parecía difícil que Uribe pudiera recibir algún gesto de solidaridad para su postura. Pero no por ello dejó de exponer sus criterios contrarios a reconocer carácter de fuerza beligerante a unos terroristas que él define como una banda de secuestradores.
Con la tensión y los gestos de indignación de Correa no hubo espacio para que se definiera si está bien que un país vecino permita la presencia en su territorio, como un refugio, de terroristas que atacan a otro país. Si el Ejército colombiano combate a la guerrilla en su territorio, pero los terroristas optan por refugiarse en un país vecino como en un santuario, alguna solución hay que dar a Colombia.
Las posturas ideológicas se infiltraron en el debate y lo desviaron. Después de la solución que surgió en el Grupo de Río, no se sabe si los grupos irregulares pueden o no refugiarse en un país vecino para seguir atacando a su país de origen.