El prefecto interino de Chuquisaca, Ariel Iriarte, retomó ayer sus funciones al frente del gobierno departamental y, de inmediato, comenzó a tomar decisiones políticas, relegando a un segundo plano a la asambleísta Sabina Cuéllar, proclamada hace una semana en el mismo cargo en un cabildo popular.
Cuéllar denunció que la autoridad interina puso a la Prefectura al servicio del MAS y, en La Paz, el ministro de Gobierno, Alfredo Rada, le sugirió participar en una próxima elección para asumir ese cargo, tras ratificar el apoyo del Ejecutivo a Iriarte.
Iriarte, en una conferencia de prensa, anunció que decidió aceptar la decisión gubernamental de prolongar su interinato hasta que se elija a una nueva autoridad departamental en las urnas. "Asumiré con responsabilidad este proceso transitorio a afectos de viabilizar, trabajar en el marco de consolidar a una autoridad legítimamente electa en el departamento", señaló.
Inmediatamente, anunció que en breve comenzarán las obras de la tercera fase del estadio Patria, la construcción del aeropuerto internacional de Alcantarí y el primer módulo del Centro de Convenciones; además, dijo que desde ayer se comenzó a repartir alimentos, herramientas y recursos comprometidos con las familias afectadas por los desastres naturales. También afirmó que se gestionó la distribución de 40 toneladas de arroz, 100 de harina y carne a precio de costo.
La federación de campesinos, a través del secretario general Juan Picha, expresó su apoyo a Iriarte y desconoció a Cuéllar.
El jefe de la brigada de oposición, Gonzalo Pórcel, dijo que "el Prefecto se sacó la máscara y ahora sabemos dónde irán a parar los recursos de Chuquisaca: a favor de una Constitución manchada con sangre". Redacción, Sucre