Producción del gas en mal momento La caída de las inversiones no sólo perjudica a Bolivia. Las reservas nacionales de gas natural habían creado una fuerte expectativa en los países vecinos del continente, que están urgidos de ese recurso para cubrir la demanda de sus habitantes.
La producción de gas natural en Bolivia atraviesa por un mal momento y no sería un exabrupto decir que se encuentra en punto cero. De acuerdo con la nueva Estrategia Nacional del Ministerio de Hidrocarburos, Argentina deberá esperar siete años más para recibir los 27,7 millones de metros cúbicos de gas por día (MMmcd) que el Estado boliviano se comprometió a proveerle mediante un contrato suscrito el año pasado con Energía Argentina S.A. (Enarsa), la empresa estatal petrolera del vecino país. Las limitaciones de la producción gasífera nacional son tan evidentes que solamente a partir del 2010, Bolivia podría cumplir con la provisión del modesto volumen de 7,7 MMmcd concertados con Argentina, cuando el contrato debía entrar en plena vigencia este año, como parte inicial de los referidos 27,7 MMmcd.
El problema se origina en la virtual paralización de las inversiones por parte de las 12 empresas petroleras del extranjero que operan en el país. Una investigación realizada por expertos de la Fundación Milenio estableció que el año 2006, la inversión en exploración y producción alcanzó a $us 198,6 millones, en tanto que en el 2007 se redujeron a $us 150 y 180 millones, en ambas áreas, respectivamente.
En consecuencia, resulta inevitable concluir que el flujo de inversiones hacia el sector petrolero en Bolivia es insuficiente, incluso, para garantizar mínimamente la indispensable reposición de reservas explotadas y comercializadas en los últimos cinco años en el país.
Pero, la caída de las inversiones no sólo perjudica a Bolivia. Las reservas nacionales de gas natural habían creado una fuerte expectativa en los países vecinos del continente, que están urgidos de ese recurso energético para cubrir la apremiante demanda de sus habitantes.
Según informes oficiales del Ministerio de Hidrocarburos y Energía, los que fueron refrendados por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) en el 2007, las reservas probadas se habrían contraído en forma alarmante de 28,7 trillones de pies cúbicos (TCF, según la sigla de la medida estadounidense), en el 2002, a 18,8 TCF en la actualidad.
Además, la producción bruta de gas natural llegó a un techo de entre 41 y 42 MMmcd, el año 2005, después de un lustro en el que había pasado de 15,58 MMmcd a 40,24 MMmcd.
En lo que concierne a la producción de crudo, condensados y gasolina natural, que son fundamentales para el abastecimiento de carburantes en el mercado interno, no se alcanzó en el 2007 el nivel de producción del 2005 (de 50.756 barriles por día). Todo lo contrario, se redujo a 1.649 barriles.
En el 2007, por otra parte, sólo se perforaron tres pozos en Bolivia, dos de ellos exploratorios. Este nivel de actividad difiere de los 64 y 65 pozos perforados anualmente en el país entre 1998 y el 2000. Al presente, sólo dos quedan en actividad.
La política en materia de hidrocarburos que implantó el gobierno del presidente Evo Morales a partir de la aplicación del denominado plan de la "nacionalización del gas", movió las estructuras de las multinacionales petroleras. De un plumazo, la medida económica ahuyentó sus inversiones y, desde entonces, a lo largo de casi dos años, el Ejecutivo no ha podido levantar una larga y penosa inestabilidad de este sector.