La proliferación de las denominadas casas del Alba en Perú provocó que el jueves 13 de marzo el Congreso de ese país decida conformar una comisión con “atribuciones extraordinarias” para que investigue si existe financiamiento externo, particularmente venezolano, para promover mediante ellas una injerencia ideológica en ese país.
Según la Comisión de Defensa del Congreso peruano, se crearon 300 casas del Alba en ese país, todas con el argumento de que realizan actividades de ayuda social y humanitaria, aunque en reiteradas oportunidades el presidente Alan García advirtió que existe el peligro “de la penetración ideológica y política”.
No obstante, hasta la fecha el Gobierno peruano no ha comprobado que exista financiamiento directo de su par venezolano.
“Aún no hay una foto de alguien recibiendo dinero, pero no quiero decir que más adelante puedan surgir pruebas. Evidencias hay. La injerencia chavista (del presidente venezolano hugo Chávez) en el Perú es notoria”, declaró al diario El Comercio el ministro peruano de Defensa, Ántero Flores-Aráoz.
El día en que se conformó la comisión investigadora, el congresista José Vargas reveló que existen nexos de estas casas con la Coordinadora Continental Bolivariana, organización entre cuyos miembros —según dijo— se encontrarían algunos integrantes de grupos terroristas.