Grave amenaza a la humanidad El cambio climático está comenzando a afectar especialmente a comunidades pobres y, por lo tanto, vulnerables del planeta. Y la situación se tornará más preocupante cuando las temperaturas aumenten, en general, tres grados centígrados.
La historia de la humanidad nunca estuvo exenta de peligros y de infortunios, pero jamás confrontó una amenaza masiva como la que se avecina por efecto del cambio climático, que es una previsión comprobada por la comunidad científica del mundo entero. El Informe de Desarrollo Humano 2007-2008, elaborado con mucha solvencia y amplitud por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Bolivia, resulta ser abrumador. Señala que hoy se sabe lo suficiente para reconocer que los riesgos que enfrenta el mundo, aunque con mayor énfasis los países en desarrollo como Bolivia, son grandes y potencialmente catastróficos.
En algunas partes, como está ocurriendo en el país con los desastres naturales que provocan los fenómenos naturales El Niño y La Niña, se están minando los esfuerzos de la comunidad internacional para reducir la extrema pobreza. De ahí que las medidas que se tomen hoy, con respecto al cambio climático, tendrán consecuencias que perdurarán por un siglo, o más.
Será imposible revertir en un futuro previsible la parte del cambio climático que provocan las emisiones de gas del efecto invernadero. Los gases que retienen el calor y que desde la Tierra se envían a la atmósfera este año, permanecerán allí hasta después del 2108.
Por lo tanto, lo que se haga hoy no solamente afectará la vida de la población actual, sino que impactará con mayor dureza a las generaciones futuras.
Entre las catástrofes anunciadas están: el actual derretimiento de los mantos de hielo de Groenlandia y la Antártica Occidental (fenómeno que dejaría a muchos países bajo el agua), además de los cambios en el curso de las corrientes del Golfo. En Bolivia se observa el deshielo del Chacaltaya y, para los próximos 40 años, se prevé la desaparición de los nevados del Tuni y del Condoriri, que dotan de agua a las ciudades de La Paz y El Alto, según informes oficiales.
El documento del PNUD confirma que, en efecto, el cambio climático está comenzando a afectar especialmente a comunidades pobres y, por lo tanto, vulnerables del planeta. Y la situación se tornará más preocupante cuando las temperaturas aumenten, en general, tres grados centígrados (en contraste con las temperaturas de la era preindustrial), durante los próximos decenios. Esto generará el incremento de las sequías, de los fenómenos climáticos extremos, de las tormentas tropicales y de las crecidas del nivel del mar en grandes porciones de África, los pequeños estados insulares y las zonas costeras.
Después de mucho escepticismo, la mayoría de los países del primer mundo aceptó que el problema existe y que se le puede combatir. Así, varios gobiernos se están fijando ambiciosas metas para reducir las emisiones de gas del efecto invernadero y el tema es, hoy, inamovible en la agenda del grupo de los ocho países más industrializados del mundo.
El documento del PNUD advierte, por ejemplo, que si la humanidad no reduce los niveles de las emisiones de carbono por sobre los niveles preindustriales, la temperatura del mundo superará con creces el umbral de los dos grados centígrados, lo cual significa enfrentarse al riesgo de un retroceso a gran escala en materia de desarrollo humano, aparte de que las catástrofes ecológicas irreversibles aumentarán abruptamente.