Mientras la Iglesia Católica continúa trabajando en la definición de un escenario favorable para el inicio del diálogo político, sectores de la oposición comenzaron a expresar sus dudas por el éxito de este proceso y el Gobierno decidió esperar los resultados de las gestiones que realiza el clero.
El prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, declaró ayer que no ve las condiciones mínimas para instalar el diálogo con el Ejecutivo, mucho más cuando éste prohibió, mediante decreto, la exportación de aceite vegetal.
Dijo que el presidente Evo Morales maneja un “doble discurso“, ya que mientras por una parte muestra una imagen favorable al diálogo, por otra ataca a los productores de Santa Cruz.
“Como están las cosas, viendo lo que sucede en el país, creo que el diálogo está más lejos, es más tenue la posibilidad que entremos a un proceso de diálogo, pese a que el país necesita diálogo para resolver ese conjunto de crisis“, coincidió el jefe de Unidad Nacional, Samuel Doria Medina.
El portavoz de la Prefectura de Cochabamba, Erick Fajardo, dijo que “no es coherente que (el Gobierno) hable de diálogo y paralelamente difame al Prefecto de Cochabamba“, refiriéndose a la acusación hecha contra Manfred Reyes Villa por su presunta asistencia a una cumbre de ultraderecha que tendría el objetivo de desestabilizar al Gobierno.
“Creo que esta no es la forma de avanzar a ningún proceso de diálogo“, opinó el senador de Podemos Roberto Yáñez.
En Tarija, el director de Planificación de la Prefectura, Rubén Ardaya, dijo que hasta ayer no recibieron invitación para el diálogo y anticipó que sólo asistirían a un encuentro convocado por el cardenal Julio Terrazas.
El vocero de la Iglesia Católica en Santa Cruz, Marcial Chuquinagua, informó que continúan con la facilitación del diálogo y que esperan la respuesta de los actores comprometidos para definir una agenda de interés común. En Cochabamba, monseñor Tito Solari, dijo que La Paz estaría descartada como posible sede del diálogo.