La democracia desde las artes El Museo Nacional de Arte, bajo una nueva dirección, la del pintor y antropólogo Édgar Arandia, pretende 'descolonizar' la forma de mirar la creación artística.
Entre los qaqachacas, apenas la familia se entera de que la mujer está embarazada, se reúnen abuelos, padres y la pareja. Entre todos se dirigen al corral de llamas y ovejas, y en un canto especialmente compuesto para la ocasión, le piden a los animales que proporcionen lana fina, la más suave posible, pues con ella se tejerán las prendas para el nuevo ser. Pasado el tiempo, la futura madre comienza un tejido en el telar y el padre compone una melodía que terminarán de forma conjunta.
¿No es esto una performance, un happening, una instalación... no es arte y, de paso, contemporáneo?, se pregunta Édgar Arandia, nuevo director del Museo Nacional de Arte que se ha propuesto, como línea de trabajo, ´abrir el museo a todas las manifestaciones, a todo aquello que tenga un valor estético, simbólico, sin prejuicios, sin encubrimientos, sin colonización´.
El MNA, que depende de la Fundación del Banco Central de Bolivia, tiene como principal colección el arte colonial. Posee, asimismo, muestras de arte del siglo XX, de artistas bolivianos y algunos latinoamericanos. De lo prehispánico casi no hay nada. ¿Por qué? Hay dos grandes respuestas.
´Durante mucho tiempo, en vista de que hay museos especializados en arqueología y en etnografía, las piezas se fueron distribuyendo con ese criterio. Y el Museo Nacional de Arte se especializó en arte tradicional´, explica José Bedoya, curador de este espacio, quien fue antes director de la Academia Nacional de Bellas Artes. Para Arandia, dicha distribución tuvo motivos menos administrativos y más ideológicos: ´Siempre se ha pensado que lo precolombino o lo que se hace hoy mismo lejos del mundo académico del arte no llega sino a artesanía, a folklore´.
´Ya lo ha dicho Enrique Dussel al hablar del descubrimiento de 1492, que él llama \'encubrimiento del otro\' —argumenta el artista y antropólogo—. Un encubrimiento de los valores estéticos que se profundizó con la Ilustración, dejando a Sudamérica en la periferie, en el patio trasero´.
Y los bolivianos, dice, ´se dejaron atrapar por esa lógica, la del centro —Europa y luego EEUU— que marcaría lo que vale en lo estético, mientras que al resto sólo le cabe imitar´.
Bedoya coincide con la importancia de incorporar piezas precolombinas o etnográficas contemporáneas al museo de arte. La mirada cambia, afirma, respecto al sentido que tiene apreciar las mismas piezas desde la arqueología, por ejemplo.
Con similar criterio, en París existe, desde el año 2006, el Museo de artes del Quai Branly, proyecto impulsado por el entonces presidente de Francia Jacques Chirac con el objetivo de ´que las obras maestras del mundo entero nazcan libres e iguales´.
En el Quai Branly se expone un velo de mujer quechua de Charazani (Bolivia) junto a una falda de mujer li de Hainan (China), o una serpiente de plumas Quetzalcoatl... ´Lo que muestra un cambio importante en la historia de la visión que Occidente tiene sobre las artes y las civilizaciones de África, Asia, Oceanía y las Américas, es decir, de las tres cuartas partes de la humanidad y de seis mil años de historia del mundo´.
El concepto de arte, como lo manejamos hoy, dice José Bedoya, no es el mismo de tiempos prehispánicos. Por entonces, ´la función estética era una más dentro de otras´. Durante el Renacimiento, en el mundo occidental, es que ´se vacía de una serie de contenidos a la expresión artística para centrarla en el valor de lo estético, en la búsqueda de la belleza´.
Arandia añade: ´el origen de las expresiones artísticas no es el estético, sino lo ritual´. Así ´nació la pintura, por ejemplo, en el momento en que los hombres representan a los animales que van a cazar, como una manera de capturar su espíritu´. Lo propio pasó con la danza, el teatro y otras manifestaciones.
´Los conquistadores, para justificar su acción colonizadora, al llegar a lo que hoy es América tacharán todo de idolatría, lo descalificarán y destruirán´, o lo encubrirán, al ver, con el paso del tiempo, que no lograron su objetivo, ´bajo el concepto de lo etnográfico como distinto de lo artístico´, añade el pintor.
En el mundo se está dando pasos en el camino inverso. La producción antigua de África, Asia, América se revaloriza. Se mira sus resultados con la mirada del arte. ¿Qué arte? ´El contemporáneo´, manifiesta Bedoya.
Desde el cuadro Señoritas de Avignon, de Picasso, se van descubriendo otras estéticas o formas de expresión; de ahí que lo contemporáneo, como concepto, es un espacio privilegiado para los procesos de cambio, pues entiende al arte a partir de la diversidad de expresiones´.
Hoy, se habla de estética pero no como simple búsqueda de la belleza, hoy se busca toda la riqueza que se había limitado por el concepto tradicional.
Así, los textiles que se tejen en las comunidades son apreciados como piezas de arte, lo mismo que los ceramios, las estelas talladas en piedra, los objetos trabajados con plumas, las máscaras, etc.
¿Dónde queda la artesanía? ¿Cómo diferenciarla del arte para no caer en la trampa de que ´todo es arte´? Arandia define: La artesanía es la repetición de los mismos motivos, pero ya sin un sentido. El arte, en cambio, es único, irrepetible. Tal cual pasa con el tejido que la mujer qaqachaca prepara y la melodía que el esposo compone. Son únicos.
La habilidad de los bordadores bolivianos, los tejedores, los mascareros y otros ha movido a artistas contemporáneos a crear de forma conjunta. Un ejemplo es la francesa Béatrice Dacher que trabajó con tejedores del sur de Bolivia y con un bordador del Gran Poder, mezclando esos saberes con el del arte objeto, la performance y la fotografía.
´Sólo los bolivianos no se dan cuenta de estas posibilidades e insisten en imitar a Beuys y otros europeos, persistiendo en la idea de la imitación, del centralismo´, critica Édgar Arandia.
Y José Bedoya observa una evidente falta de información respecto a lo que pasa, pero también a lo que ha pasado en el mundo del arte. ´Por eso, en muchos de los artistas pesa el preconcepto, por eso se repite una cueca sin el cuestionamiento de por qué expresarse así´.
Para debatir estos y otros temas, ´para dar cabida a todas las estéticas, pasadas y actuales, de Bolivia y el mundo´, la gestión de Arandia, que ya fue viceministro de Desarrollo de las Culturas, debe comenzar en los próximos días.