La autonomía será indígena ante todo Las autonomías indígena y municipal parecen corresponderse. Ambas tienen el reto, sin embargo, de formular una agenda que vaya en mutuo beneficio.
ACHACACHI • Un problema para las autonomías indígenas, sin duda, será qué hacer con las grandes ciudades intermedias andinas.
Por lo menos en 172 municipios del país (el 53%), más de la mitad de su población afirmó pertenecer a algún pueblo indígena. Si esa misma gente decidiese votar por ser autonomía indígena, en el futuro más de la mitad de los municipios del país sería indígena. (Ver los gráficos adjuntos)
Tiene su base objetiva, entonces, afirmar que el mejor espacio para la reivindicación de lo indígena en el país es el municipio.
Con todo, se trata de una relación problemática. El mayor riesgo, destacan los analistas, es el mutuo desborde que puede haber de uno y otro lado.
Habrá que tener presente, señala la constituyente Marcela Revollo, que las autonomías indígenas no son un dibujo libre sobre el territorio. Si bien cabe la posibilidad de que la autonomía originaria venga con un ordenamiento territorial diferente al municipio, lo exceda o lo recorte, esto deberá hacerse en base a estrictas reglas de ordenamiento territorial. Reglas que partan, por ejemplo, del principio de que el país no puede tolerar una mayor ´atomización´ de su territorio, que no se puede crear unidades territoriales inviables por pequeñas.
Para el abogado constitucionalista Carlos Alarcón, la mayor o menor autonomía indígena debe resolverse en el espacio práctico de las competencias. Cualquier Estado del mundo, les llame como les llame, señala, tiene tres niveles materialmente posibles de gestión, tres niveles de competencias: el nacional, el intermedio y el local. Pues bien, las autonomías indígenas, si quieren salir airosas del futuro ordenamiento territorial, tienen que actuar sobre este escenario, de los tres niveles.
En otras palabras, la autonomía indígena o es municipal o es departamental. Lo peor para la reivindicación indígena, insiste Alarcón, sería generar un territorio intruso o superpuesto entre el departamento y el municipio, por la razón objetiva de que tendría que vivir peleando competencias y recursos con uno y otro, anulando de este modo a los tres.
El tránsito que muchos municipios pueden realizar hacia el municipio o autonomía indígena, no depende sólo de si la mayoría de la población afirma pertenecer a un pueblo indígena, plantea el debate el analista de la Fundación Tierra, Gonzalo Colque.
Si un municipio será autonomía indígena lo decide sobre todo, señala, el que su sociedad mayoritariamente tenga como referente a la comunidad. ´La autonomía indígena básicamente tiene que expresar la vida comunal, vida en colectividad, a modo de pequeños territorios que interactúan´, afirma Colque.
De modo que si bien pueden haber municipios con mayoría campesina, incluso indígena, es poco probable que evolucione a ser una autonomía indígena si es que su vida social ha perdido a la comunidad como el referente básico de su organización social.
La relación entre la autonomía municipal y la indígena por problemática es la que con mayor urgencia necesita de estatutos autonómicos, señala la constituyente Revollo. El país necesita conocer cómo finalmente se elegirá a las autoridades municipales, cómo, por ejemplo, entender su autodeterminación dentro del marco constitucional boliviano.
GEOGRAFÍA
TCO • Coinciden los analistas en que el área más problemática para instaurar las autonomías indígenas es el oriente y norte del país, donde la aspiración autóctona es vía Tierras Comunitarias de Origen (TCO).
REGIÓN • Si bien cabe la posibilidad de la región indígena a partir de la mancomunidad de municipios originarios, es poco probable que ésta se establezca como una entidad con calidad gubernativa.