Los últimos acontecimientos acaecidos en Camiri, pidiendo entre otras cosas mil fuentes de trabajo, una vicepresidencia y otras ´reivindicaciones´; los bloqueos del sector del transporte; la autorización del Gobierno que prorroga nuevamente la comercialización de ropa usada; y los extraños indicios de irresponsabilidad funcionaria en los hechos de muerte en Epizana, reafirman el triunfo de la violencia y la desinstitucionalización sobre el Estado boliviano.
Queda claro que en Bolivia la ley se negocia, no se cumple… y si antaño, el poder económico era el que generalmente orientaba la interpretación interesada o la omisión de las normas legales, hoy la fuerza de las movilizaciones de grupos corporativos ocultos en el falaz denominativo de ´sectores sociales´, dobla el brazo a los encargados de hacer cumplir la ley, desmoronando mediante la acción en las calles un pilar que es requisito imprescindible para la convivencia pacífica de la sociedad.
La violencia cotidiana, expresada en bloqueos, marchas, tomas y otras expresiones más radicales ejercidas por grupos a lo largo de todo el país, en perjuicio de mayorías silenciosas, no sólo se ha impuesto sino que se ha institucionalizado. El boliviano de hoy está convencido de que estos métodos son los correctos para luchar por sus reivindicaciones, por más que éstos sean atentatorios a los derechos proclamados por nuestra Constitución (incluso en el actual proyecto del MAS) y los más elementales derechos humanos, como la libre expresión, la libre circulación, el derecho al trabajo, a la educación, a la salud, etc.
La violencia se ha impuesto y parece ser el método ineludible para resolver el dilema que vivirá Bolivia a partir del 4 de mayo, si es que no se halla un freno a la arremetida de los sectores en pugna, que parecen radicalmente atrincherados en posiciones que a la larga han de perjudicar a ambos, tanto en lo económico como en lo político, pues la ausencia de estabilidad y la implementación de un estado de violencia, incluida la probabilidad de un enfrentamiento armado, reducirá dramáticamente las condiciones para la producción y el comercio y pondrá en serio cuestionamiento el ejercicio del poder.
Por otro lado, ante las voces insensatas e ignorantes que pregonan la independencia del oriente y del sur, debiera quedar clara la interdependencia de estas regiones con occidente en términos de mercado e infraestructura vial para su vinculación comercial con el resto del mundo. Una confrontación violenta suspendería indefinidamente esta realidad. Por su parte, el occidente precisa de la producción de estos departamentos, no sólo en combustibles sino también en alimentos, pues el occidente no ha podido desarrollar hasta hoy capacidades suficientes en estas áreas.
La realidad es que todas las regiones precisan unas de otras, por lo que la confrontación entre ellas, que en el fondo responde a la pugna por el poder político y el control de los recursos económicos, tiene un costo mayor respecto de los probables beneficios que estos sectores puedan retener luego de un enfrentamiento y con la consolidación indefinida de la violencia en Bolivia.
*José Luis Bedregal V. es especialista en Gestión Pública.
Paulovich
Hace muchos años, tanto el joven Alfonso Prudencio Claure como yo estudiábamos en España. Él en Madrid, yo en Barcelona. Habiendo leído y apreciado sus artículos en Presencia, que entonces era semanario, me animé a escribir una carta de recomendación al director de una revista, cuyo nombre no recuerdo, dándole a conocer la calidad de los escritos del periodista boliviano.
Tributos: Administrativo a judicial
El artículo 143 del Código Tributario boliviano establece que el recurso de alzada que se plantea ante la Superintendencia Tributaria es admisible sólo en contra de las resoluciones determinativas; las resoluciones sancionatorias; las resoluciones que denieguen solicitudes de exención,
El pacto es necesario. ¿Es posible?
El país necesita de un pacto para enfrentar los duros desafíos del presente y evitar que los conflictos de fondo no estallen rompiendo los débiles vínculos sociales en un país quebrado arriba y abajo. La alternativa al pacto es la violencia.
Rebus sic stantibus
En un artículo anterior se hizo referencia al dictamen de la comisión de tres juristas designada por la Sociedad de Naciones y emitida el 24 de septiembre de 1921, donde se señalaba: "Que, tal como ha sido presentada, la demanda de Bolivia es inadmisible, pues la Asamblea de la Sociedad de las Naciones no puede por sí misma modificar ningún tratado; la revisión de los tratados es de competencia exclusiva de los Estados contratantes".
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Como Fidel, sin ningún cambio
Mantendrá el socialismo pero flexibilizará la economía