Los grupos bolivianos son mayoría en la oferta del Festival Internacional de Teatro, por vez primera respecto a las cinco anteriores versiones realizadas desde 1999. Hay de dónde elegir, afirma Maritza Wilde, directora general del festival que comenzará el miércoles en el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez.
En el conjunto —18 agrupaciones nacionales— hay algunas presencias que traducen búsquedas y hallazgos de la escena contemporánea en el país. “Que haya muchos más grupos nacionales en un festival es lo ideal”, dice Wilde. “Y mucho más cuando se observa que el tiempo de siembra ha pasado, que estamos ante una planta que crece, que tiene exponentes de la talla de Eduardo Calla, Diego Aramburo o Sergio Caballero”. Hay que añadir a Claudia Eid, de Cochabamba, en esta enumeración que bien puede abarcar otros nombres de jóvenes como Glenda Rodríguez —ex Kikinteatro, formada luego en la Escuela Nacional de Teatro de Santa Cruz— o Dennise Arancibia que escribe con agudeza y humor.
Al lado de estos talentos aparecen pilares como David Mondacca, Norma Merlo o Teatro de los Andes, para garantizar una oferta “variada, una muestra que tiene todo lo bueno, digno y aceptable” que ofrece la escena boliviana actual.
Con Diego Aramburo, cochabambino radicado ahora en La Paz, el público tendrá la oportunidad de ver una obra que le confirma como uno de los más lúcidos directores de teatro. En su estreno, el año pasado, no hubo más de una veintena de espectadores para apreciar Happy Days (Beckett), un cuidadoso transcurrir en el que no pasa nada si el personaje central —encarnado por Patricia García— no le aporte un sentido.
Claudia Eid —ex Kikin— trae desde el valle La partida de Petra, por cuya dramaturgia y dirección fue premiada en el Festival Bertolt Brecht 2007. Es un estreno para La Paz, como lo será la obra Los excéntricos de la noche a cargo de los grupos Tucura Cunumi y Opsis Teatro que dirige en Santa Cruz otra ex Kikin, Glenda Rodríguez. La migración y las ataduras del pasado son, respectivamente, los temas en los que abundan estas mujeres que han abrazado el teatro como una profesión.
En La Paz, Sergio Caballero va mostrando que no sólo es un buen actor, sino que es capaz de releer textos clásicos para armar una dramaturgia propia. Esta vez es Macbeth, de Shakespeare, obra que permite al grupo Liberavi centrar la mirada en Lady Macbeth —Norma Merlo— para desentrañar los vericuetos de la ambición humana de poder.
La fuerza de la presencia boliviana se enfatiza con Eduardo Calla, dramaturgo y director que estrenará su Smell. Yo no soy ese tipo de gente... Ya se verá qué novedad ofrece Escena 163 dentro del estilo que le caracteriza y que se ha traducido en obras como Buenas influencias, bonitos cadáveres —por la que fue invitado a Santiago a Mil (Chile) el 2007— y Di cosas, cosas bien. Esta vez, vuelve a contar con Patricia García y recurre al trabajo de Jorge Jamarlli —ex Teatro de los Andes—, Bernardo Arancibia, Denisse Arancibia —Teatro Grito— y un nuevo valor, Rodrigo Reyes Ríos.
Maritza Wilde, cabeza del Fitaz, confirma que teatro en Bolivia se hace ante todo en el eje central del país. Del resto “es difícil encontrar algo que pueda llegar a un festival internacional”, afirma. Una excepción es Chuquisaca, y ya no sólo por Teatro de los Andes —que estará con un monólogo, 120 kilos de jazz, a cargo de Daniel Aguirre—, sino por otro elenco: La cueva. Ya se le vio en el festival del 2006, mostrando que está en proceso de búsqueda y que su público objetivo son los jóvenes. Ahora se une a títeres Paralamano y amplía su oferta pensando en los niños.
Una figura que no ha faltado a ningún Fitaz es David Mondacca. El 2008 le encuentra con dos propuestas: una reposición de Eureka, exigente monólogo que comenzó a hacer hace 15 años, y Veladas brechtienas, adaptaciones de textos y canciones de Bertolt Brecht que interpretarán los actores de Mondacca Teatro.
Hay más de lo nacional que, a decir de Wilde, “ya existe, ahora hay que pedir continuidad y ascenso; y en parte para ello se hace el Fitaz: para que los grupos nacionales dialoguen e interactúen con el teatro que se hace fuera”. Lo mismo que los espectadores.
La venta de entradas y las direcciones de los escenarios
Teatros • Utopos (2124647) hace la preventa. No hay abonos. Municipal (Bs 30, 20, 10); Cámara (Bs 25, salvo Teatro de los Andes Bs 30); Casa de la Cultura (niños Bs 10 y en noche, 30); museos, Cinemateca y Búnker, Bs 30. Entradas de matinal y matiné agotadas el 11, 15, 17 y 18.
Teatros • Municipal y de Cámara (c. Sanjinés e Indaburo); Casa de la Cultura (av. Mcal. Santa Cruz y Potosí), Búnker (av. Uruguay N° 493, terminal de buses).
Otros escenarios • Cinemateca (c. Rosendo Gutiérrez y Óscar Soria); Museo Nacional de Arte (c. Comercio y Socabaya), Musef (Ingavi y Sanjinés).