La Iglesia recibe presiones para llamar al diálogo La jerarquía eclesiástica dice que su labor de facilitación no incluye llamar al diálogo y que esa es tarea de las autoridades. Podemos desconfía del Gobierno y pide mediadores. Los cívicos cruceños también tienen dudas.
LA CÚPULA DE LA IGLESIA • Los obispos del país posan para la fotografía oficial de la 86ava. Asamblea de la Conferencia Episcopal Boliviana, realizada en Cochabamba. Fue el domingo.
Mientras la Iglesia Católica ratificó ayer que el Gobierno debe ser el que convoque al diálogo para superar la crisis del país, oficialistas y opositores insistieron en que sea ella la que asuma esta responsabilidad, por la desconfianza que existe en el Ejecutivo.
“La Iglesia Católica está errando en ese aspecto (dejar al Gobierno la convocatoria al diálogo), porque una institución auspiciadora de un evento es la que debe determinar el lugar, la fecha y hora de ese encuentro”, cuestionó el senador y jefe de bancada del MAS, Félix Rojas, criterio con el que coincidió su correligionario y jefe de bancada en la Cámara de Diputados, César Navarro.
“La iglesia Católica debe establecer una agenda mínima, debe sentarnos a las partes ... La Iglesia Católica debe ser responsable que ese debate llegue a resultados, pedimos a la Iglesia que no simplemente tenga las conversaciones preliminares, sino que establezca una agenda mínima para empezar a debatir”, señaló.
Desde la oposición, el senador y también jefe de bancada de Podemos, Róger Pinto, fue más allá y sostuvo que la Iglesia, junto a la comunidad internacional, debe pasar de un simple rol de facilitador a mediador y garante de un proceso de acercamiento, por la desconfianza en el gobierno del presidente Evo Morales.
En la misma línea, el cívico cruceño Luis Núñez dijo que el Gobierno perdió confianza y se inclinó a favor de una convocatoria que realice la Iglesia.
Puso como ejemplo el caso de la campaña oficialista contra el referéndum del 4 de mayo y el pedido del Clero para que sea suspendida. “Tengan la certeza que ellos van a seguir a medida que se acortan los días al 4 de mayo”.
El martes, desde Cochabamba, la Conferencia Episcopal Boliviana dejó en manos del Poder Ejecutivo la responsabilidad de convocar al diálogo. Lo hizo después de 25 días de haber iniciado gestiones, al frente del cardenal Julio Terrazas, para acercar al Gobierno y a la oposición política y regional, enfrentados por los referendos de aprobación de estatutos autonómicos, que se realizarán entre el 4 de mayo y el 22 de junio en las regiones de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando.
Ayer, el secretario general de la Conferencia, monseñor Jesús Juárez, ratificó a La Razón que la convocatoria deberá ser emitida por las autoridades gubernamentales. “La Iglesia Católica está en un proceso para generar nuevas oportunidades para el diálogo y, que quede claro, que una vez que estén dadas las condiciones para el diálogo, las autoridades responsables de la conducción del país deberán hacer la convocatoria”, señaló.
Juárez enfatizó que “no se trata de quien convoca o no convoca (al diálogo); cada uno tiene que asumir sus responsabilidades y es responsabilidad de todo boliviano apoyar las soluciones que podamos encontrar en este proyecto que estamos haciendo”.
Rojas dijo que es difícil que el Gobierno asuma la responsabilidad de convocar al diálogo, porque la oposición “va a pretextar unilateralidad” y “obstruirá cualquier intento en este sentido”.
Pinto señaló que “hoy el Gobierno no tiene la credibilidad para construir un espacio de diálogo”, ya que anteriormente rompió procesos de acercamiento.
Fuentes del MAS revelaron que la situación provocó una cadena de reuniones políticas para analizar salidas a la crisis.
ACERCAMIENTOS
Reseña • En los intentos por resolver la crisis figuran diálogos en el marco de la Constituyente, Gobierno-prefectos y, finalmente, en el Congreso.
Posición • La oposición dice que no confía en el Gobierno y considera que la Iglesia y la comunidad internacional deben mediar en la crisis política.
Consultas • Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija siguen preparando sus referendos autonómicos.