“Hay una conexión entre los cantos de las lavanderas húngaras del siglo XIII y las canciones de las japonesas contemporáneas. Las mujeres, de todos los tiempos y lugares, tienen una historia compartida”. Esa convicción movió a Magda Pucci, directora del grupo brasileño Mawaca, a crear un performance musical. Para todo canto se estrena hoy (19.45) en el Teatro Municipal.
Para todo canto no es una obra teatral convencional. Según su directora, podría definirse como un concierto dramatizado, o más precisamente, un performance. “Las canciones son de Japón, Albania, Hungría, España, Brasil y otros países, algunas datan del siglo XIII”, comenta la musicóloga. No hay diálogos, pero sí una línea que guía la puesta: “Todos los temas hablan de las mujeres, sus vidas y sus sentimientos, que se repiten en todas partes del mundo y entre mujeres urbanas y campesinas, antiguas y contemporáneas”, dice Magda Pucci.
Esa historia femenina, llena de matices sonoros, será contada por 13 actrices y cantantes en los propios idiomas en que los temas fueron escritos. “Exige mucha investigación, pero el resultado es bueno, porque nos permite conocer al otro, la manera en que diferentes culturas hablan, cantan y piensan”, añade la directora del elenco que conoció Bolivia el año pasado, en su debut en el Festival de Teatro de Santa Cruz.
“Santa Cruz nos dio una experiencia bellísima que nos enriquece”, recalca Magda, quien hace 12 años explora la diversidad sonora de diferentes culturas con la tesis de que “la música es un lenguaje universal que nos une”. Así nació Mawaca. “Es el nombre del curandero del África que canta para purificar. Luego supe que en japonés, mawaca es el poema cantado. Para los indios mejinaco de Brasil, los wacas son los mensajeros entre tribus, y en Bolivia, son los lugares sagrados. Es una palabra tan rica como la sonoridad que tiene”, concluye.