Las previsiones del FMI El análisis del FMI manifiesta, en el fondo, que sería mejor que los países de la región dejaran de depender tanto de las materias
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha dado a conocer sus proyecciones acerca de la economía de Latinoamérica para este año, y al hacerlo ha difundido también sus pronósticos referidos a la inflación en la región. El informe era esperado con cierta ansiedad debido a que todos quieren saber si la crisis de Estados Unidos tendrá repercusiones en América Latina, como parece inevitable que ocurra.
El pronóstico del FMI dice que la casi recesión que vive Estados Unidos no llegará con toda su fuerza a los países de la región porque no se prevé un derrumbe de los precios de las materias primas latinoamericanas, que serán sostenidos por la demanda generada en los gigantes asiáticos, China e India, afortunadamente para nosotros todavía muy activa.
Es probable que el estudio de los expertos del FMI calcule que la crisis de Estados Unidos tarde mucho en impactar en las economías asiáticas, pero seguramente toma en cuenta que las dos realidades están ligadas. Si la demanda de Estados Unidos de productos terminados cayera, sería inevitable que las compras de materias primas de los países asiáticos se derrumbara. Y, en ese caso, las ventas de materias primas de nuestros países serían afectadas. Ya se ha visto el derrumbe del precio del zinc y no sería raro que ocurra lo mismo con los precios de otros metales, sobre todo de los que exporta Bolivia.
El análisis del FMI manifiesta, en el fondo, que sería mejor que los países de la región dejaran de depender tanto de las materias primas, porque el precio de todas ellas es un imponderable que depende de otras realidades.
En este momento, por ejemplo, se sabe que el precio del estaño se mantiene muy firme debido a que se usa este metal para aleaciones especiales y para dar firmeza a plancha de plástico. Si Bolivia hubiera avanzado lo suficiente en la industria petroquímica —que produce los plásticos, entre otros—, podría beneficiarse del alto precio del estaño y estaría exportando productos con valor agregado, en vez de vender sólo materia prima.
Pero, el país no ha dado pasos inteligentes hacia un mejor uso de sus materias primas. Si ha avanzado algo la producción de estaño en estos días es porque muchos empresarios han optado por ignorar las disposiciones que frenan la actividad, o porque las cooperativas han decidido exportar los concentrados a fundiciones de países vecinos.
No ha habido una política inteligente para alentar la producción de estaño y es probable que no la haya en mucho tiempo. Las inversiones en minería no llegan en las magnitudes en que lo hacen a países vecinos, donde hay leyes claras y garantías de que no se las cambiará en cualquier momento.
Otro dato que traen las proyecciones del FMI se refiere a la inflación. Dice el estudio que este año la inflación boliviana será de 15 por ciento, pero el Gobierno no está de acuerdo.
Es probable que el FMI no se haya enterado de que en Bolivia fue cambiado el sistema de medición de las variaciones de los precios al consumidor. Con ese cambio, se descarta que la tendencia inflacionaria se mantenga porque, a partir del mes de abril, ha sido modificado el sistema de cálculo de la variación de los precios al consumidor. Este año, la inflación será dudosa debido, precisamente, al cambio de ese sistema.