Existe un tramo de 300 m de tubería de agua en la represa de Hampaturi que podría ser afectado por un eventual deslizamiento.
EPSAS y la Alcaldía coinciden en que dicho peligro será disuelto tras la realización de un estudio técnico, que no empezó.
El 2009, la municipalidad de El Alto anunció que se registrará un racionamiento en la provisión de agua en esa ciudad.
El cambio climático y su impacto sobre la capa de los glaciares obliga a EPSAS a buscar nuevas fuentes de abastecimiento.
La crisis de abastecimiento de agua, que a principios de año afectó a más de 250 mil habitantes de La Paz, podría repetirse con efectos aún más prolongados y graves. Ese es el temor del Gobierno Municipal, que está seguro de que en el sector donde está tendida la tubería de la represa de Hampaturi, se detectó una falla geológica.
Basada en un informe de la constructora Tauro, la Alcaldía alertó a la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (EPSAS) acerca de la existencia de dicha falla y de problemas de asentamiento en una cámara de presión que podrían ocasionar un desabastecimiento de agua en 25 zonas de la ciudad por dos o hasta cuatro meses.
Este dato fue logrado por La Razón, que se propuso conocer el estado de las represas administradas por EPSAS. La información obtenida permite señalar que de las cinco existentes para La Paz y El Alto, sólo la de Hampaturi requiere trabajos urgentes.
El gerente general de EPSAS, Víctor Hugo Rico, negó validez a la advertencia edil, pero admitió que la tubería está ubicada en un terreno deleznable.
El 25 de enero, las lluvias del fenómeno La Niña ocasionaron un deslizamiento que provocó la rotura de la tubería de Hampaturi, dejando sin agua a los vecinos de la zona Sur y la ladera este por más de dos semanas.
El director de Fiscalización de Obras y Servicios de la Alcaldía paceña, Mauricio Sagárnaga, explicó que, al menos, 300 metros del ducto existente entre la represa y una Estación Interruptora de Presión (EIP) —una especie de piscina que regula la presión del líquido— se verían afectados en caso de un posible deslizamiento de tierra en el sector.
“Se comprobó la existencia de una falla geológica casi en el mismo lugar donde se produjo el problema anterior de la rotura del ducto”, aseveró Sagárnaga.
Víctor Hugo Rico sostuvo que no existe una falla geológica en Hampaturi. Es un terreno deleznable que podría ser susceptible de deslizamiento, sólo a consecuencia de lluvias extremas, añadió el Gerente, para quien no implica peligro el área que inquieta a las autoridades ediles.
La empresa Tauro, contratada por la Alcaldía, aún trabaja en la reposición de la tubería que se rompió a consecuencia del deslizamiento del 25 de enero.
Si bien Tauro detectó la falla geológica, sus obreros sólo llevan adelante la rehabilitación de la tubería, mediante la construcción de un puente de 50 metros de longitud afincado en pilotes, admitió el gerente de la constructora, Hugo Tejerina.
El contrato no previó la realización de obras para resguardar los otros 300 metros del ducto que se podrían dañar. “No es que se va a caer mañana, pero hay riesgo de que a la larga o a la corta podría causar problemas. No vamos a hacer nada, porque no tenemos presupuesto para ello”.
Sagárnaga indicó que para diseñar las posibles alternativas destinadas a prevenir un daño y contrarrestar la falla geológica existente en el lugar, se debe hacer un estudio técnico. “La nueva empresa del agua tendría que llevar adelante este análisis”.
Rico coincidió con Sagárnaga con relación a la necesidad de un análisis técnico. “No estoy informado oficialmente. Si no lo hace Tauro, lo tendremos que hacer nosotros”. EPSAS está en condiciones de estabilizar el sector a través de muros Terramesh, que costarían $us 100 mil.
Otro problema en el sector
La Estación Interruptora de Presión (EIP), que se encuentra entre la represa de Hampaturi y el ducto que va hasta la planta de potabilización de Pampahasi, presenta problemas de asentamiento que provocan un movimiento entre un bloque del muro de hormigón y otro, advirtió el director de Fiscalización de la Alcaldía de La Paz, Mauricio Sagárnaga.
La autoridad explicó que, producto del asentamiento, “hay separación entre las juntas de goma de los muros que conforman el tanque que se hundió y se ha movido lateralmente, y se pueden notar fisuras”.
Dijo que “la EIP, en caso de colapsar, ocasionaría que 25 zonas se perjudiquen con desabastecimiento de agua en un periodo de tres a cuatro meses”. El gerente técnico de EPSAS, Jorge Zotez, aclaró que se realizaron trabajos en la EIP hace cinco años para garantizar un normal funcionamiento.
Agregó que se presentaron agrietamientos que fueron solucionados. “Funciona perfectamente y se hicieron trabajos adi- cionales como un bypass, ante un eventual deterioro del tanque”.
Un bypass es una tubería que habilita un ducto sin necesidad de utilizar el tanque de la EIP. “El agua continuaría llegando, desde la represa de Hampaturi hasta la planta de potabilización ubicada en Pampahasi”. Rico acotó que si ocurriese una eventualidad, “igual estaríamos en condiciones de garantizar el suministro de agua”.
DETALLES
Datos • La represa de agua de Hampaturi está ubicada al norte de la ciudad de La Paz, a una altura de 4.203 metros sobre el nivel del mar. Tiene una capacidad de almacenamiento de 3.174.257 m3 y fue construida en el año 1945.
Líquido • Existen cuatro sistemas de distribución de agua que benefician a las ciudades de La Paz y El Alto. Son: Pampahasi, Achachicala, el sistema de El Alto y, por último, los pozos ubicados en Tilata, ubicada en la urbe alteña.
Purificación • El sistema de Achachicala recibe aguas contaminadas de Milluni. En el proceso de potabilización se emplea, de cinco a siete veces, más insumos para su purificación y, de esa manera, llegar al estándar requerido.