En estos difíciles momentos, en estos problemáticos tiempos, en esta incierta coyuntura en que el glorioso pueblo, la indomable plurinación, la imperecedera casa de todos se encuentra acechada, se halla emboscada, se descubre sitiada por los que se oponen al cambio, por los que bloquean al país, por los que producen para su lucro, el Gobierno nacional, el Poder Ejecutivo, la genuina vanguardia de los movimientos populares les decimos, les expresamos, les manifestamos sin la menor sombra de duda, sin que nos tiemble la voz, sin el menor atisbo de ambigüedad que sus vergonzosas mañas, sus ignominiosos ardides, sus abominables tretas no lograrán doblegar, no podrán torcer, no conseguirán sujetar el poderoso brazo, la recia mano, la inquebrantable voluntad de nuestro carismático líder, de nuestro insustituible jefe, de nuestro irreemplazable guía en aplicar, en poner en práctica, en ejecutar las necesarias medidas, las urgentes decisiones, las ineluctables disposiciones para corregir, modificar, remendar una grave distorsión, una inaceptable desviación, una injustificable deformación de nuestra economía, de nuestra calidad de vida, de nuestras políticas que únicamente favorece, que sólo sirve, que exclusivamente beneficia a los sectores más retrógradas, a los grupos más excluyentes, a los clanes más reaccionarios que siempre buscan, que eternamente demandan, que invariablemente reclaman subsidios, subvenciones, dádivas para seguir lucrando, para continuar especulando, para volver a sacar provecho de las penurias, de los sacrificios y de las desdichas del pueblo.
Por tanto, en consecuencia, por eso, esta madrugada, al amanecer, de buena hora, el gabinete de ministros, el colectivo de los servidores del pueblo, la vanguardia de las multitudes nacionales se ha reunido, se ha juntado, se ha congregado en la casa del pueblo, en el Palacio de Gobierno, en el centro del poder democrático para analizar, para examinar, para estudiar la insostenible situación, la inaguantable realidad, la inaceptable circunstancia que se ha creado, que se ha producido, que se ha generado a raíz de la escandalosa subida de precios, del ignominioso atentado a la economía popular, del infame atraco a los bolsillos de la gente producido, alentado, digitado por un reducido número de privilegiados, por un minúsculo conjunto de agiotistas, por un pequeño elenco de especuladores que no han tenido reparos, no han mostrado escrúpulos, no han sentido vergüenzas por intentar enriquecerse, por pretender engordarse, por ambicionar acumularse a costas, a expensas y a las costillas del pueblo.
Las medidas que hemos tomado, los decretos que hemos aprobado, las disposiciones que hemos promulgado obligarán, forzarán, impondrán a esos obscenos vendepatria, a esos inmundos traficantes, a esos lascivos usureros a rebajar sus precios, a reducir sus ganancias y a renunciar a envenenar el cuerpo y el espíritu del pueblo.
A continuación mi colega, mi compañero, mi socio leerá el decreto que prohíbe por tiempo indefinido la exportación de la hoja de coca y sus derivados agroquímicos.
*Francesco Zaratti es físico.
¿Realmente se quiere dialogar?
En varias ocasiones el Gobierno ha llamado al diálogo, pero en igual número de veces lo ha roto o impuso medidas que iban contra la concertación. Así pasó cuando el Presidente convocó a los prefectos, pero simultáneamente decidió avanzar, mediante Decreto Supremo, con el uso del IDH para financiar la Renta Dignidad, de ese modo quedó prácticamente cancelada la iniciativa de diálogo.
Momento de oportunidades
La coyuntura económica internacional favorece actualmente a los países productores de energía y alimentos. Muchos de los grandes productores de energía y alimentos se encuentran en América Latina, pero no todos están pudiendo aprovechar esa onda.
Moralidad y acciones inhumanas
Recientemente, la conciencia nacional ha sido sacudida por la crudeza de las imágenes y relatos con que los medios de comunicación dieron cuenta de sucesivos linchamientos acaecidos en diferentes puntos del país.
Consecuencias de una equivocación
Cuando se produce un golpe militar la gente queda desprevenida, estupefacta, pero de hecho se ha atropellado la Constitución y la fuerza de las armas ha tomado el poder. Se produce el estado de sitio, el toque de queda y, con eso, se suspenden las garantías constitucionales, se limita la libertad de las personas.