Migrantes caros Lo cierto es que, ya sea para ampliar sus actividades o establecerse exclusivamente en Perú, los inversionistas prefieren colocar sus capitales en el extranjero antes que en Bolivia. Y el principal argumento es la falta de seguridad legal y jurídica.
De una manera sigilosa se ha abierto una nueva línea migratoria de bolivianos, esta vez al Perú, después del éxodo de miles de compatriotas a España en los últimos años. Con anterioridad, otras corrientes humanas estuvieron dirigidas, principalmente, a la Argentina y los Estados Unidos. Y lo más grave de todo es que la tendencia puede crecer a escalas impredecibles, tomando en cuenta que la situación económica del país atraviesa por un momento de crisis.
Un gran movimiento de bolivianos, sobre todo de mano de obra barata, se encaminó hacia la Argentina a partir de la década del 20 del siglo pasado. Luego cobró relevancia la migración a EEUU, con una mayoritaria partida de ciudadanos del oriente de nuestro país a un punto de llegada preferido: Washington.
España se convierte en un destino favorito en los últimos decenios, antes de la reciente vigencia de la visa Schengen, que el último año redujo la salida de bolivianos a Europa.
Últimamente, la pauta geográfica de los emigrantes se ha concentrado en Perú, adonde partió una cantidad importante de empresarios y profesionales bolivianos debido a sus oportunidades de empleo e inversión. Ese país, además, experimenta un crecimiento acelerado de su economía; y, ahora cuenta con un Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU.
A diferencia de Bolivia, en la vecina nación andina existen óptimas condiciones de trabajo, crecimiento y seguridad. El año pasado, su crecimiento económico sobrepasó el 9 por ciento, una tasa de la que, a este paso, nuestro país no gozará al menos en el mediano plazo; mientras que las inversiones extranjeras fueron de 20.000 millones de dólares, otra situación impensable para la Bolivia de hoy, debido a las reticencias que han generado en el exterior las políticas económicas del gobierno de Evo Morales.
Posiblemente la decisión peruana de avanzar sin titubeos hacia la firma de un TLC con EEUU haya sido el mayor acierto de los citados, con miras a la atracción de inversionistas extranjeros. Este proceso, no obstante, contó con la aquiescencia de dos gobiernos consecutivos, lo que generalmente no acontece en Bolivia porque cada gestión administrativa del Estado supone que está empezando de cero y que, por lo tanto, debe demoler lo construido por su antecesora. De esa manera, el país no deja de girar en la misma noria del atraso y de la pobreza.
En esa dinámica, muchos bolivianos procuran forjarse un mejor destino en países desarrollados o, al menos, en otros que van despegando en términos socioeconómicos.
El domingo, La Razón expuso a sus lectores la realidad de empresarios y profesionales que decidieron emigrar al Perú o lo harán pronto. Son especialistas en hidrocarburos, minería, construcción, telecomunicaciones, textiles, maderas, muebles y servicios, entre otros sectores que, sin dudas, por su apogeo en estos tiempos de cambios de matriz económica, hubiesen aportado significativamente a un probable despegue del país.
Lo cierto es que, ya sea para ampliar sus actividades o establecerse exclusivamente en Perú, los inversionistas prefieren colocar sus capitales en el extranjero antes que en Bolivia. Y el principal argumento es la falta de seguridad legal y jurídica.