Mayo del 68, jóvenes en busca del cambio Se "impuso el relativismo moral e intelectual", critica Sarkozy. Sólo fue poesía revolucionaria, dicen otros críticos a 40 años de la revuelta.
El 68 fue en diversos lugares del mundo un año de "efervescencia revolucionaria". La expresión es de Claude Lefort y define mucho mejor la realidad de los hechos que la palabra revolución, afirma Josep Ramoneda en un reportaje dedicado a Mayo de 1968 (El País, Madrid), cuando los jóvenes pensaron en cambiar el mundo. "Ni en Berkeley, ni en Tokio, ni en Roma, ni en Berlín, ni en París, ni en Varsovia, ni en México, por citar los principales escenarios de aquella movida estuvo en juego el poder político ni su ocupación entraba realmente en las expectativas de quienes llenaban las calles con sus protestas", (salvo Praga). A lo sumo "podría hablarse de revolución cultural (Fernand Braudel), en la medida en que los tres ámbitos principales de la cultura —la familia, los media y la enseñanza— sufrieron una sacudida que les cambiaría profundamente. La gran movida —que se sintió como un eco en Bolivia— fue breve y en la mayoría de los lugares se impuso el retorno al orden, la reacción restauradora".