Trabajamos para… ganar dinero y comer, vestir, salir de compras, ir al cine, pagarles la escuela a los chicos y los fines de semana a los más grandes. O para celebrar los cumpleaños de los miembros de la familia, otras fechas especiales, una cena íntima, el tesito de la abuela y sus amigas o las entradas para el fútbol.
Trabajamos para… ahorrar, pagar el alquiler o las cuotas de la casa, y la trabajadora del hogar, y la mensualidad del colegio, y la luz, y el teléfono, y el garaje, y las partes del auto que cada tanto dan trabajo, bendito sea Dios, a los ladrones. O para esforzarnos y ascender en la profesión, compartir con los compañeros, satisfacer nuestro ego y, qué horror, pisotear al del costado.
Trabajamos para... huir de los problemas domésticos, para distraernos, para no aburrirnos en la casa. O, lisa y llanamente, trabajamos para trabajar y, de paso, no quedarnos desempleados.